Es una de las tantas caras del horror que dejó la invasión de Rusia a Ucrania. Cada día se conocen más casos de la violencia contra las mujeres que denuncian abuso sexual por parte de los soldados rusos.
Es una de las tantas caras del horror que dejó la invasión de Rusia a Ucrania. Cada día se conocen más casos de la violencia contra las mujeres que denuncian abuso sexual por parte de los soldados rusos.
La historia de Elena (su nombre fue modificado) es una de los peores escenarios de esta guerra. Ella fue elegida por los soldados rusos por ser la esposa de un militar ucraniano y fue violada durante horas por dos de ellos.
Su testimonio es uno de los tantos que sirve como ejemplo de los temores de organizaciones de derechos humanos que muestran indicios del uso de la violación como “arma de guerra” en Ucrania.
Ocurrió en Zaporiyia, una ciudad a la que llegan día a día miles de desplazados que son forzados a abandonar sus casas por la ocupación rusa en el sur de Ucrania. Su marido fue enviado al frente de combate y Elena se quedó sola con todas sus pertenencias. Debido a la presencia de militares rusos, ella no logró encontrar un vehículo para vaciar su casa y escapar de ahí. Por eso, la tarde del 3 de abril ocurrió la escena más temida.
Hace unos días se animó y contó el infierno que le tocó vivir.
“Fui a un almacén. Mientras hacía la fila, entraron militares rusos y empezaron a discutir con los clientes”, dice, según consigna la agencia AFP.
“No entendía de qué hablaban, pero me di cuenta que uno de los habitantes me señalaba con el dedo diciendo ‘es una banderovka’”, recuerda Elena. El hombre se refería a los nostálgicos del dirigente ultranacionalista ucraniano Stepan Bandera, que colaboró con la Alemania nazi contra la Unión Soviética.
“‘Es por gente como ella que estalló esta guerra. Es la mujer de un militar’”, fue uno de los comentarios que escuchó Elena por parte de uno de los hombres.
“Vi que me observaban cuando salí rápido de la tienda. Apenas alcancé a llegar a casa dos soldados rusos entraron por la puerta detrás de mí. No tuve tiempo de tomar el teléfono para pedir ayuda ni de hacer nada”, dice.
“Sin una palabra me empujaron sobre la cama, me colocaron una ametralladora encima y me desvistieron”, relató la joven con lágrimas en su cara, y detalló: “Casi no hablaban, además de tratarme a veces de ‘banderovka’ o decirse entre ellos ‘es tu turno’. Luego, después de una hora, partieron porque era su turno de montar guardia en su campamento".
Elena dijo que no habló con nadie sobre lo sucedido. Ni siquiera con un médico o un psicólogo, y menos con su marido. “Soy partera, me hice las primeras curaciones yo misma”, explicó. “Encontraré todo lo que necesito una vez que llegue a mi destino. Sólo quiero reencontrarme con mis hijos”, dice.
Al ser consultada sobre su estado físico y psicológico, se largó a llorar nuevamente: “Me doy asco. No tengo más ganas de vivir”.
Sin embargo, Elena quiere Justicia: “Estoy segura de que Ucrania recuperará esos territorios en manos de soldados rusos y que los nuestros se vengarán. Y señalaré con el dedo a esos habitantes que me señalaron. Se los mostraré con el dedo a mi marido”, prometió, sin relevar qué castigo estaría a su entender a la altura del crimen que sufrió.
La filial ucraniana de la ONG La Strada, que defiende los derechos de las mujeres, recibió hasta el momento varias denuncias de violación de mujeres y niños ucranianos por parte de ocupantes rusos, según afirmó la responsable de la organización, Aliona Kryvuliak.
Sin embargo, se cree que habrá cifras mucho más altas cuando comience a disiparse la conmoción de las víctimas. “Puede haber cientos, incluso miles, de mujeres y jóvenes violadas”, estima Kryvuliak.
El primer llamado fue el 4 de marzo desde Kherson. Se hablaba de “la violación colectiva de una madre y su hija de 17 años por parte de tres hombres”, informan. Mientras que los otros casos fueron señalados en la región de Kiev.
“Militares rusos cometieron violencias sexuales contra mujeres y hombres ucranianos, contra niños y personas mayores”, afirmó en una declaración difundida esta semana la fiscal general de Ucrania, Iryna Venediktova.
La fiscal insistió en la necesidad de reunir pruebas, aunque reconoció la dificultad de hacerlo en un país en guerra, en zonas donde la señal telefónica o la red eléctrica están muy saturadas.