El reciente operativo policial en las favelas del norte de Río de Janeiro, especialmente en el Complejo do Alemão y Vila Cruzeiro, resultó en al menos 132 muertos. La intervención expuso la profunda fractura social y política que atraviesa a Brasil: mientras el gobierno federal liderado por Lula da Silva se muestra reticente a intervenir directamente, autoridades locales como el gobernador Claudio Castro celebran los operativos como un éxito contra el narcoterrorismo. El alcalde Eduardo Paes también respaldó la acción policial pese a su postura más moderada.