Fue cuando llegaron los grupos ecologistas de rescate. A la ONG "Buzos británicos" lo que le sorprendió fue la elevada cantidad de ejemplares que yacían en la playa. Hay registros de una suerte de "suicidios colectivos" de varias clases de ballenas, pero investigando un poco más, creen que la razón fue otra.
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La isla Lewis, en el noroeste de Escocia. Allí aparecieron 55 ballenas piloto varadas en la playa (Foto: A24.com).
La líder y un inconveniente fatal en su aparato reproductor
Entre los ejemplares muertos hallaron a una hembra con su cría recién nacida (también muerta). Pero encontraron restos de su útero, por lo que hicieron una triste deducción.
Al momento del sobrevenir el nacimiento de su cría, la madre sufrió un prolapso. Los músculos y los ligamentos del suelo pélvico se estiran y debilitan hasta el punto de que ya no proporcionan suficiente sostén al útero. Este se desliza hacia la vagina y muchas veces sale del cuerpo.
Para la ballena y su cría fue un momento fatal. La madre, mientras se desangraba, cambió su rumbo y se acercó a la orilla para morir. Eso arrastró a las demás.
Como ya apuntamos, el espíritu gregario de la especie -y de los cetáceos en general- hizo que los demás miembros del grupo no la abandonaran. Todos decidieron seguir el mismo camino hacia la orilla. Por eso encallaron y quedaron atrapados hasta morir.
Mientras iniciaron las tareas para acordonar la zona, murieron tres ejemplares más. Quedaron ocho adultos y cuatro crías. Pero estaban condenadas, ya que cuando las ballenas pasan mucho tiempo varadas en la playa, su propio peso produce el aplastamiento de sus órganos internos. Por eso, se tomó la decisión de sacrificarlas para que no continuara su agonía.
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La ballena piloto es un cetáceo un poco más grande que los delfines (Foto: gentileza Whale Watching).
Un panorama desgarrador
Los expertos marinos señalan que las ballenas piloto rara vez se acercan a las costas. El líder del grupo de los rescatistas, Dan Jarvis, cree que en este caso, en la isla de Lewis, los animales no supieron cómo reaccionar en la medida que sus "familiares" quedaban varados en la orilla y comenzaban a morir.
Las ballenas piloto pueden medir hasta 7 metros de largo y pesar 3.600 kilos. Es una de las especies de menor tamaño y parecen un delfín un poco más grande con una protuberancia en su cabeza.
Tan infrecuente es que las ballenas piloto lleguen a la costa que el jefe de "Buzos Británicos" (BDMLR, por su sigla en inglés) comentó a los periodistas: “Es uno de los mayores incidentes en las últimas décadas".