El avión comenzó entonces a perder altura de manera abrupta. En ese momento, el piloto comprendió que no solo estaba luchando por sobrevivir, sino que tenía que recuperar el control de la aeronave.
“En un momento comprendí que si no me levantaba, los pasajeros perderían la vida”, relató. Entonces se obligó a realizar un último esfuerzo y alcanzar la puerta de la cabina. “Un último empujón, Smit. Hazlo. La puerta está ahí”, se dijo a sí mismo
Así llegó el momento clave que hizo historia: Machchhar explicó que el agresor todavía lo golpeaba cuando consiguió abrir la puerta. La decisión permitió que varios pasajeros ingresaran rápidamente a la cabina y redujeran al atacante.
“Lo hice por mi vida, pero al mismo tiempo sabía que no podía dejar que todos los demás murieran”, afirmó.
Entre quienes intervinieron estaba Yaniv Hayun, un plomero israelí, que sacó al copiloto de los controles y logró ayudar a estabilizar el avión. También participaron otros pasajeros, entre ellos un dentista que atendió al capitán herido.
Modi, en un momento de la videoconferencia, le dijo agradecido: “En todos los templos y lugares sagrados se ofrecieron oraciones y cánticos pidiendo por su larga vida, y todos estamos rezando por su buena salud. Muy pronto estará recuperado e India espera con mucho entusiasmo darle la bienvenida”.
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