En tanto, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, cuarto partido del país, ha vuelto a insistir en la necesidad de un gobierno de coalición y criticó al gobierno por llevar a una repetición electoral que fragmentó aún más al Parlamento.
¿Puede gobernar Sánchez, el ganador, con estos resultados? No. El líder del Partido Socialista queda muy lejos de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, que es de 176 (de un total de 350). El presidente en funciones, con otras formaciones de izquierda como Podemos o Más País, sumando a los nacionalistas vascos moderados, quedaría en 166 escaños. De esa forma, sólo alcanzaría gobernar con un acuerdo trasversal que incluya a formaciones conservadoras y liberales -algo difícil de digerir por la izquierda-, o llegando a un pacto que despertaría ampollas en buena parte del electorado y en sectores de su propio partido: con los independentistas catalanes.
Uno de los muchos motivos que explica estos resultados es el incremento de la abstención electoral: ha votado un 4% menos de votantes, que suele afectar en este país mucho más a los partidos del arco progresista que a los conservadores. Eso muestra cómo, en términos absolutos,
la extrema derecha, que ha crecido en 900.000 votos (una suba de un tercio con respecto a abril), en los hechos, en términos comparativos, la ha beneficiado la abstención dándole más del doble de escaños.
¿Por qué impacta tanto en España la irrupción de la extrema derecha? A diferencia de países como Francia, Italia, Bélgica, Grecia o Hungría, en España y Portugal hasta ahora eran casi irrelevantes los partidos políticos con discursos populistas nacionalistas y ultras, de características islamófobas, eurófobas, machistas y nacionalistas.
Sin embargo, en las elecciones de abril, Vox irrumpió con 24 escaños, y el “blanqueo” del cual se benefició –gracias a que los otros partidos de derecha lo aceptaron como socio en gobiernos regionales y se negaron a criticar los discursos extremistas-, ha llevado a que ahora sea un canal del voto más enfadado del sector social más conservador, que ve con estupor el rebrote del movimiento separatista catalán y de medidas como la exhumación del ex dictador Francisco Franco.
En enojo ciudadano tuvo, además, mucho que ver con la incapacidad de los partidos de ponerse de acuerdo para investir un gobierno. España afrontó hoy las cuartas elecciones generales en tan solo cuatro años, y las segundas en siete meses. El bloqueo político llevó al crecimiento de la “antipolítica”.
En forma inesperada, España pasa de ser un país casi sin partidos extremistas relevantes, a tener a la ultraderecha como tercer partido político del país, y una de las bancadas más grandes de la Unión Europea