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Historia real

Embalsamada por su madre y convertida en un maniquí: la increíble historia de Pascualita

Muchas personas estén convencidas de que "La Pascualita", como se la conoce popularmente, no es un maniquí y que se trata de un cadáver embalsamado en perfecto estado de conservación. ¿Qué dictaminaron los exámenes de los forenses?.
07 de febrero de 2022 - 10:17
Embalsamada por su madre y convertida en un maniquí: la increíble historia de Pascualita

La  joven se iba a casar, pero en ese momento un alacrán le picó y murió ese mismo día. Su madre tomó la drástica decisión de embalsamar el cuerpo. 

¿La historia es real? La misma pregunta teme responderse. Lo cierto es que nadie se animó a dar una respuesta con el paso de los años. Las personas que se paraban a ver la vidriera, les costaba comprender la similitud que tenía con una persona real. Era el 25 de marzo de 1930, cuando un maniquí llegó a Chihuahua, México. Aunque nadie lo decía a viva voz, todos pensaban que estaban en presencia de algo extraordinario. Y lo era. Una historia tan sorprendente como verdadera.

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En la ventana detrás de la cual se coloca el maniquí, se muestran con mucho orgullo las palabras: "La casa de Pascualita".

Fue traída desde Francia por encargo de Pascualita Esparza Perales de Pérez, que por esos momentos era la encargada de un local de ropa llamada La Popular. Lo extraño y lo que empezó a crear rumores, era que el maniquí era distinto a los demás. De inmediato, notaron detalles de sus manos, los rasgos faciales, las uñas desgastadas, la yema de los dedos, los ojos y un parecido a la hija fallecida de Esparza Perales de Pérez.

Su madre decidió embalsamar el cuerpo de su hija

El personal de la tienda y los transeúntes que visitaban la ciudad de Chihuahua empezaron a crear un sinfín de historias sobre el maniquí. La más conocida fue que la modelo exhibida en la vitrina era finalmente un cadáver. Y Pascualita resultó ser la hija de Esparza Perales de Pérez.

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El maniquí de Pascualita siempre se mantuvo en el mismo lugar.

La joven se iba a casar, pero en ese momento un alacrán le picó y murió ese mismo día. Su madre no se pudo separar de ella y tomó la drástica decisión de embalsamar el cuerpo. Meses más tarde, la pondría en la vitrina de su propia tienda para utilizarla con un fin exclusivo: exhibir allí los vestidos de novia.

Sin embargo, su madre nunca reconoció que fuera su hija pero formaba parte de un ritual. Todas las noches, ella le cambiaba los vestidos de novia al maniquí. Eran movimientos que tenía automatizados. Así lo hizo hasta 1967, cuando falleció y ya nadie podía tocar el maniquí.

En el local hubo cambios de dueños pero se mantuvo una postal que ya nunca cambió: Pascualita siguió en el mostrador de La Popular. Ella forma parte del paisaje y se volvió uno de los grandes atractivos de la ciudad.

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Pascuala Esparza quiso preservar el cuerpo de su hija.

Cuando falleció, Esparza Perales de Pérez dejó un legado, un par de instrucciones vitales para cuidar al maniquí: nunca debían retirarlo de la vidriera y siempre sería alguien de la familia quien le cambiaría el vestido de novia cada noche. Eso sí, en ese momento se tapaba la vidriera para que nadie pudiera ser testigo de ese ritual.

El día que la policía pidió que entreguen el maniquí

Todo tomó tal dimensión que la policía llegó hasta la tienda y ordenó la entrega del maniquí. El motivo era que no era legal “tener un cadáver en exposición”.

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La comunidad de Chihuahua tomó la decisión de que Pascualita está lejos de ser una historia de terror. Es algo que deben cuidar y conservar.

Los dueños de la tienda intentaron diferentes medidas legales para evitar que el maniquí se fuera de la tienda. Finalmente, la Justicia llegó a examinar el rostro del maniquí pero no el resto del cuerpo, que siempre estuvo envuelto en varias sábanas.

¿Qué dictaminaron los exámenes de los forenses? Nunca confirmaron si el rostro del maniquí era humano. De todos modos, sí certificaron que tenía materiales de embalsamado. Para tranquilidad de los dueños, Pascualita permanece siempre en la vidriera con un reluciente vestido.

La comunidad de Chihuahua tomó la decisión de que Pascualita está lejos de ser una historia de terror. Simplemente es una obra que está intacta y que la deben cuidar. En la ventana detrás de la cual se coloca el maniquí, se muestran con mucho orgullo las palabras: "La casa de Pascualita".

La leyenda popular cuenta que si una mujer pasa por la tienda el día su casamiento y si compra el vestido que ese maniquí lleva puesto, le traerá buena suerte en todo el matrimonio.

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