El segundo elemento clave para estas elecciones ha sido el crecimiento récord del partido de extrema derecha, el cual ya había obtenido 2,5 millones de votos en los comicios de abril. Todas las encuestas le pronostican un ascenso de alrededor de 5 puntos, lo que lo podría llevar a ser el tercer partido político con más votos de España, algo inusitado en un país que, hasta ahora, se había mostrado indemne al auge de las fuerzas de ultraderecha como el Front Nacional francés, con Marie Le Pen, o la Liga italiana, con el ex viceprimer ministro, Matteo Salvini.
Bajo la marca electoral Vox, los extremistas han tenido un crecimiento astronómico en los últimos dos años, impulsados especialmente por el conflicto catalán, que ha despertado, como reacción, un resurgimiento del nacionalismo español y católico, antes identificado con el franquismo y que hasta ahora era neutralizado por partidos de derecha moderados como el PP de Aznar.
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El ultraderechista Santiago Abascal, de "Vox", candidato en España
El ultraderechista Santiago Abascal, de Vox.
El tercer factor es clave para entender el posible encumbramiento de Vox: el fantasma de la abstención. Siendo España un país en el que no es obligatorio acudir a las urnas, se teme que la abstención podría ser histórica, incluso por debajo del 66% de 2016, cuando el enojo ciudadano se hizo sentir por una repetición electoral también a causa de la imposibilidad de llegar a un acuerdo de gobierno por parte de los partidos. La tendencia suele ser desfavorable para los partidos de izquierda, ya que los votantes conservadores suelen siempre tener mayor participación electoral.
Al ser una monarquía parlamentaria, España requiere de una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados para investir a un primer ministro (que aquí es denominado presidente del gobierno). Pedro Sánchez no pudo obtener 176 votos positivos en el intento de investidura de julio pasado al querer acceder a un gobierno de coalición con los progresistas de Unidas Podemos, ya que exigían ser parte del Consejo de Ministros, mientras que los socialistas sólo aceptaban un gabinete monocolor, sin sus socios. La suma, de haber aceptado ambas partes, se hubiera conseguido con un detalle no menor para la política local: con la abstención de los separatistas catalanes y vascos.
En un domingo que tiene previsto lluvias intensas en el norte de la península y frío polar en el resto del país -Madrid amanecerá con 2 grados- están convocados 37 millones de ciudadanos españoles para sufragar, inclusive los que viven en el extranjero. De todo el padrón exterior, el país con mayor cantidad de ciudadanos españoles es Argentina, con 457.000, seguido de Francia, Alemania, Estados Unidos, Venezuela, Cuba y México.
Los primeros resultados oficiales estarán a partir de las 21 (17 hora argentina), en tanto se espera que se tenga información sobre más de dos tercios de los votos unas dos horas después.