Un estudio científico regresa sobre el interminable debate sobre si es posible volver de la muerte, o al menos quedar durante muchos años o siglos, en un estado latente.

Científicos encontraron organismos capaces de sobrevivir miles de años en una "animación suspendida" (Foto: Gentileza NewAtlas)
Un estudio científico regresa sobre el interminable debate sobre si es posible volver de la muerte, o al menos quedar durante muchos años o siglos, en un estado latente.
La publicación PLOS Genetics presentó un trabajo realizado en Siberia, Rusia. Hallaron en el interior del "permafrost", la capa de hielo permanente que reposa sobre la tierra en ese lugar, unos seres muy primitivos, de aspecto parecido a larvas que llevaban miles de años en "suspensión" o congelados.
Lograron descongelarlos y comprobaron algo que los asombró: esos elementos básicos volvieron a articularse, como si hubiesen vuelto a la vida.
Con un procedimiento básico, aplicarles calor, estos "Nemátodos" son como unos gusanos unisexuales, de cuerpo cilíndrico y delgado y sin segmentar. Cuando salieron de ese congelamiento de siglos y recuperaron la temperatura ambiente, comenzaron a moverse sobre su propio eje.
Las pruebas realizadas por los científicos concluyeron que esos "gusanos" llevaban entre 45.000 y 47.000 años en esa especie de "animación suspendida" gracias a quedar atrapados en la capa de frío permanente que cubre el suelo de Siberia.
Con solo ponerlos en agua que no se congelara, los nemátodos mostraron algo muy parecido a salir de un letargo de decenas de miles de años al comenzar a retorcerse sobre su propio eje. Lo cual, como dice la revista PLOS GENETICS abre interrogantes muy interesantes sobre la vida, la muerte y como quedar en un estado latente - por ejemplo, a la espera de la solución a una enfermedad terminal.
La mayoría del permafrost (congelamiento o escarcha permanente) actual se formó durante la Edad de Hielo. Este suelo, permanentemente congelado y situado en áreas circumpolares de Canadá, Alaska o Siberia. Todo lo que está debajo ha quedado congelado y como en un estado de animación suspendida.
Pero ahora, los científicos también se encuentran alarmados por el impacto del cambio climático sobre el permafrost. Entre otras cosas hay una enorme reserva o almacenamiento de Carbono, por los elementos preservados por los hielos permanentes.
Si por el calentamiento global, esa capa desaparece, los científicos prevén dos situaciones, una buena y una mala noticia. El problema es que tal vez la mala noticia nos impida disfrutar de la buena.
Es posible que estos miles de kilómetros congelados ( de Canadá a Siberia, en Rusia) se transformen en la "pampa húmeda" del siglo XXII. Mientras las sequías y desiertos arruinen las superficies cultivables de la actualidad.
Pero antes de eso, el proceso del derretimiento del hielo liberará a la atmósfera miles de toneladas de Carbono, lo que se sumará de inmediato a las devastadoras consecuencias del cambio climático. Pueden ser tan perjudiciales para la vida humana, que tal vez no lleguemos a ver a la "nueva pampa húmeda".
Es otra aventura que ha desvelado al hombre desde la segunda mitad del siglo XX. ¿Es posible preservar a bajísimas temperaturas, en nitrógeno líquido? Lo que hace es detener o poner en suspensión el proceso de avance o envejecimiento de las células. Así se puede lograr las técnicas de fertilización asistida o los bancos de esperma, óvulos o embriones.
Eso fue lo que los científicos refieren sobre los Panagrolaimus kolymaensis, los "gusanos" que se reactivaron tras un sueño de decenas de miles de años.
Pero son organismos básicos, primitivos. De ahí a pensar que se puedan criopreservar seres humanos totalmente desarrollados y especialmente el funcionamiento de las neuronas de su cerebro, hay un paso gigantesco, que la ciencia no puede dar, al menos por ahora.
La experiencia de los Panagrolaimus kolymaensis también puede provocar que virus antiquísimos, se "despierten" y ataquen al ser humano que no está preparado para ello.
El descubrimiento no deja de ser alentador, tal vez muestre nuevos caminos para adaptarnos a los cambios que se pronostican por el cambio climático. Es una nueva puerta, que nadie sabe a donde puede conducir a la ciencia y al ser humano.