Es un cambio radical para la política del "hijo único" establecido hace 40 años en China. El gobierno decidió autorizar que las parejas podrán tener 3 hijos. El objetivo: frenar el "envejecimiento" de la población.

China autoriza 3 hijos por familia ante el envejecimiento de la población (Foto: AP).
Es un cambio radical para la política del "hijo único" establecido hace 40 años en China. El gobierno decidió autorizar que las parejas podrán tener 3 hijos. El objetivo: frenar el "envejecimiento" de la población.
La medida se adopta un mes después de conocido el último censo del país. China, al momento de publicarse la información final del censo, superó los 1.400 millones de habitantes. En un año, registró "apenas" 12 millones de nacimientos.
La población de este país viene creciendo a un ritmo menor desde hace años. En 2019, ya se dio la primera señal de alarma. Los nacimientos llegaron a los 14 millones. En 2020, dominado por la pandemia, la natalidad fue aún más baja. La cifra fue de 12 millones. El número más bajo en las últimas 4 décadas.
Pero hubo un dato todavía más preocupante que hizo reaccionar al gobierno. Los adultos mayores (60 años para los hombres y 53 años para las mujeres) ya son más que los menores de 14.
El extremo final de la población creció del 13% al 18%. Los jóvenes, menores de 14 años, bajaron del 19% al 17,95%. Un cambio drástico en apenas una década.
Estas cifras representan claramente que China, en un futuro próximo, continuará perdiendo fuerza laboral. Su población activa cayó del 70% al 63,35%. De nuevo, en apenas 10 años.
La segunda potencia mundial está en una clara lucha por el predominio con los Estados Unidos. Por eso, los resultados del censo provocaron la reacción del gobierno de Xi Jinping. Su PBI es de 14,34 billones de dólares. Un 33% menor al de los Estados Unidos (US$ 21.43 billones).
Pero, con este panorama demográfico, la posibilidad de reducir esa brecha aparece como difícil de lograr a corto plazo.
Es el país que presenta el envejecimiento más veloz en el mundo de la población. China tuvo una explosión de la economía hasta transformarse en la segunda potencia del mundo con dos aspectos centrales . Primero, su apertura hacia una economía capitalista aunque con un férreo control del gobierno. Y el gran motor dentro de ese sistema lo constituyó el hecho de tener una masiva fuerza laboral muy joven.
Aunque suene increíble, con semejante población total, China se ve comprometida por perder la necesaria renovación o aumento de la población activa.
En un comunicado del Partido Comunista Chino, difundido por la agencia oficial Xinhua, se reconoce que el cambio hecho en 2016 para "permitir dos hijos", en lugar de uno, falló en el objetivo de hacer declinar la caída de los nacimientos para evitar una crisis demográfica.
Es por eso que ahora llega un permiso aun mayor. Las parejas podrán tener un tercer hijo. Eso potenciará los nacimientos y ayudará a "rejuvenecer a la población".
El tema es vital para la economía china. A tal punto que el poderoso y fundamental Banco Central ha fijado su posición en este tema: es partidario de quitar cualquier restricción contra el número de hijos por familias. Pero esa medida, tomada con una mirada de macroeconomía, choca con la férrea planificación del gobierno de Beijing.
Los nacimientos han caído por cuarto año consecutivo. Su tasa de natalidad es de apenas 1,3. Muy por debajo de los 2,1 necesarios para garantizar el recambio generacional.
El paso a una economía capitalista con control estatal trajo otro cambio drástico comparada con la China en los tiempos de Mao. La población rural ya es una minoría en el gigante asiático. El 60% vive en áreas urbanas. Y en poco tiempo más llegará al 80%. La vida en los grandes conglomerados también favorece que el número de nacimientos baje. Es un fenómeno demográfico mundial.