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Guerra en Medio Oriente

Guerra en Medio Oriente: ataques y advertencias cruzadas entre EE.UU. e Irán ponen en alerta al mundo

El conflicto está tan empantanado entre Irán y Estados Unidos que debaten hasta por el nombre de las ofensivas. Para Estados Unidos, el "Proyecto Libertad" para abrir la navegación en Ormuz, para Irán es llamado irónicamente como "Proyecto Punto Muerto".

por Roberto Adrián Maidana | 05 de mayo de 2026 - 08:38
Guerra en Medio Oriente: ataques y advertencias cruzadas entre EE.UU. e Irán ponen en alerta al mundo

Irán y Estados Unidos, enfrascados en quién puede ejercer el control sobre el estrecho de Ormuz. (Foto: A24.com)

Los iraníes desafían abiertamente a los Estados Unidos, desde el campo militar y también con las declaraciones que oponen a las que dice Donald Trump desde Washington. El primero en responder fue el Jefe del Parlamento iraní, quien dijo: "El 'statu quo' es intolerable para EE.UU.". Y enseguida agregó que la situación en el estrecho de Ormuz está en "proceso de consolidación " para Irán.

La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en el estratégico Estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave del comercio mundial de petróleo. En las últimas horas, fuerzas iraníes lanzaron misiles y drones contra buques militares y comerciales, en respuesta a la operación estadounidense para reabrir el paso marítimo bloqueado.

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La iniciativa de Washington, conocida como “Project Freedom” ("Proyecto Libertad") , busca escoltar a miles de barcos atrapados en la zona, garantizando su tránsito con apoyo de destructores navales. Según el Pentágono, al menos dos buques mercantes ya lograron cruzar el estrecho bajo protección militar.

Sin embargo, Irán considera la operación como una provocación y mantiene su postura de control sobre el paso, incluso con amenazas de atacar embarcaciones vinculadas a Estados Unidos o sus aliados.

El conflicto ya tiene impacto global: el flujo marítimo cayó drásticamente y los precios del petróleo subieron ante el temor de una interrupción prolongada del suministro energético.

Con un frágil alto el fuego al borde del colapso, la comunidad internacional sigue de cerca una crisis que podría afectar la economía mundial y derivar en una escalada militar mayor.

Desde Irán está la contracara. La operación se llama "Punto Muerto", porque para Teherán, EE.UU. no puede tener la menor posibilidad de éxito. El canciller de ese país, Abbas Araqchi, señaló: Estados Unidos debe cuidarse de no verse arrastrado de nuevo a un atolladero por quienes le desean mal”.

barcos anclados en ormuz

El estrecho de Ormuz y una batalla dialéctica por el pretendido control del paso. (Foto: Times of Jerusalem)

La guerra en torno al Estrecho de Ormuz sumó un nuevo capítulo de máxima tensión, con Estados Unidos e Irán cada vez más cerca de un enfrentamiento abierto. Según un informe publicado por The Jerusalem Post, el presidente Donald Trump enfrenta un dilema clave: avanzar con un plan militar más agresivo o intentar evitar una escalada que podría desatar un conflicto regional de gran escala.

El trasfondo es claro. Los recientes ataques contra buques estadounidenses en el Golfo Pérsico —atribuidos a Irán o a fuerzas vinculadas— reconfiguraron el tablero. La Casa Blanca lanzó la operación “Project Freedom” para garantizar el tránsito marítimo, mientras refuerza su presencia militar en la zona. Sin embargo, la respuesta iraní fue inmediata, con amenazas, despliegue naval y acciones que mantienen el estrecho en una situación crítica.

En este contexto, Trump aparece dividido. Por un lado, sus asesores militares impulsan una respuesta contundente, que incluiría ataques directos contra infraestructura iraní y posiciones estratégicas. Por el otro, existe preocupación dentro de su propio entorno sobre los riesgos de una guerra prolongada, con impacto global en energía, mercados y seguridad internacional.

El informe señala que el presidente estadounidense evalúa múltiples escenarios. Uno de ellos implica intensificar los ataques selectivos para debilitar la capacidad militar iraní, especialmente su flota rápida y sus sistemas de misiles. Otro camino apunta a mantener la presión sin cruzar el umbral de una guerra total, apostando a la disuasión y al control del estrecho mediante escoltas navales.

Irán, en paralelo, busca mostrar fortaleza. La Guardia Revolucionaria difundió mapas del Estrecho de Ormuz que sugieren un control ampliado de la zona, mientras insiste en que cualquier intervención extranjera será respondida.

La tensión no se limita al plano militar. También hay un componente estratégico de largo plazo: el programa nuclear iraní. De acuerdo con fuentes citadas por el medio israelí, los recientes ataques no lograron frenar significativamente los avances de Teherán en ese terreno, lo que añade presión sobre Washington para definir una estrategia más amplia.

En paralelo, la región ya muestra signos de desgaste. Tras semanas de conflicto y un alto el fuego frágil, la posibilidad de una nueva escalada genera preocupación entre aliados de Estados Unidos y países del Golfo, que temen quedar atrapados en un conflicto mayor.

El dato central es que ninguna de las partes parece dispuesta a retroceder. Estados Unidos busca garantizar la libre navegación y sostener su poder en la zona. Irán, en cambio, intenta imponer condiciones y demostrar que puede desafiar a la principal potencia militar del mundo en un punto clave del comercio global.

En ese equilibrio inestable, cada movimiento cuenta. Y la decisión de Trump - si escalar o contener - puede definir no solo el futuro del conflicto en Medio Oriente, sino también el impacto económico y político a escala global.

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