La noticia conmocionó a Gran Bretaña. Por un momento, les hizo olvidar a sus ciudadanos la crisis de Medio Oriente o que solo faltan 22 días para que se cumpla con la fecha para el "Brexit".
La noticia conmocionó a Gran Bretaña. Por un momento, les hizo olvidar a sus ciudadanos la crisis de Medio Oriente o que solo faltan 22 días para que se cumpla con la fecha para el "Brexit".
El príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, los duques de Sussex, escribieron en su cuenta de Instagram: “Después de muchos meses de reflexión y discusiones internas... tenemos la intención de dar un paso al costado como miembros de la Familia Real y trabajar para ser financieramente independientes".
La decisión no fue consultada ni con el Príncipe de Gales (Carlos, el padre de Harry) ni -y especialmente- con la reina Isabel II.
Mientras ya se habla del "Meghxit" (el Brexit dentro de la Corona británica), la noticia en la prensa hizo lo mismo que sucede con la pareja de Sussex desde el inicio de su relación: dividir opiniones. Pero muchos medios ya los catalogaron como "irrespetuosos" con la reina por la manera de decidir y comunicar su anhelado "cambio de vida".
Y en esta reacción de muchos medios pueden encontrarse la raíz de este "paso al costado".
Harry tenía solo 12 años cuando su madre Diana Spencer murió en un accidente automovilístico en París, en 1997. Huía de los paparazzis junto a su novio de ese momento, el heredero multimillonario egipcio Dodi Al fayed.
Desde entonces, tuvo un rechazo hacia la prensa que los sigue noche y día, sin "códigos o escrúpulos". Siempre consideró a ese sector del periodismo responsable de la muerte de su madre. Y ahora, por el acoso a su mujer. Por ser negra, por ser divorciada, por tener un carácter propio e independiente de los usos de la monarquía.
Harry resumió así ese pensamiento: "Perdí a mi madre y ahora mi esposa es víctima de las mismas fuerzas poderosas".
Cuando el "Mail on Sunday" publicó cartas privadas de Meghan con su padre, fue el punto de quiebre. Iniciaron una acción legal contra el periódico. Y puertas hacia adentro del Palacio de Buckingham, ya nada sería igual tampoco.
De a poco, la relación de los duques de Sussex se deterioró con William y Kate -el hermano mayor y la cuñada de Harry- y, especialmente, con la Reina. La cabeza de la Corona británica entiende que todos los miembros de la casa real tienen un "deber" y cada uno tiene que cumplir con la tarea que le ha tocado. William y Kate así lo han entendido.
Tanto Harry como Meghan, en cambio, nunca se adaptaron, nunca lo aceptaron.
El viaje que realizaron a Sudáfrica en septiembre de 2019 fue clave para la decisión que anunciaron en el arranque de este 2020. Harry y Meghan se sintieron libres, diagramaron una agenda abierta, conociendo y participando de los dolores, frustraciones y anhelos de muchos de los interlocutores que tuvieron en el suelo africano. Se emocionaron y lloraron. En una nota por televisión ya no disimularon: reconocieron que seguir el estilo pretendido por la Corona es "muy duro".
A su regreso dieron, tal vez, la primera pista: no pasarían las fiestas de Navidad en Londres. En cambio, Harry, Meghan y su pequeño hijo Archie se fueron a Estados Unidos y Canadá. En ese país, Meghan grabó los capítulos de la serie "Suits". También allí, la pareja vivió momentos únicos cuando comenzó su relación, allá por 2017. Ahora, Canadá parece ser el lugar elegido para alternar con Gran Bretaña.
La Casa Real británica se manifestó "herida" por la noticia y, como respuesta, anunció que cumplir este "Brexit familiar" llevará tiempo. El Meghxit está en marcha. Harry y Meghan, ya buscan cómo lograr la independencia financiera. Que son libres, internamente, ya lo demostraron.