El descarrilamiento y choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido el 18 de enero de 2026 en Adamuz, provincia de Córdoba (España) se convirtió en una de las tragedias ferroviarias más graves del país en años recientes.
Las autoridades investigan los motivos del accidente que dejó un saldo de al menos 59 muertos. El descarrilamiento fue de una empresa privada y luego chocó un tren de Renfe (el ferrocarril estatal) que iba en sentido contrario.
El descarrilamiento y choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido el 18 de enero de 2026 en Adamuz, provincia de Córdoba (España) se convirtió en una de las tragedias ferroviarias más graves del país en años recientes.
El siniestro, que tuvo lugar poco antes de las 20:00 h en una vía recién renovada de la línea de alta velocidad que conecta Andalucía con Madrid, dejó hasta ahora al menos 39 personas muertas y más de 150 heridas, entre ellas varias con lesiones graves y algunas en estado crítico, mientras que las cifras de víctimas aún podrían variar conforme avanzan las tareas de rescate e identificación.
El descarrilamiento fue de una empresa privada y luego chocó un tren de Renfe (el ferrocarril estatal) que iba en sentido contrario.
Las imágenes de las dos formaciones son por demás elocuentes de la gravedad de la tragedia. El servicio de los trenes de alta velocidad al sur de España está paralizado y eso trae, además, innumerables problemas para la comunicación diaria de los españoles que usan el tren para sus trabajos, sin olvidar el importante aporte del turismo.
El accidente involucró dos trenes que circulaban en sentidos contrarios. El primero de ellos, un convoy de Iryo que había partido de Málaga con destino a Madrid, sufrió un descarrilamiento que produjo que parte de sus vagones invadieran la vía paralela. Apenas unos segundos después, un tren de Renfe que viajaba desde Madrid con rumbo a Huelva colisionó frontalmente con los restos del primer tren.
Mientras se investiga las causas del accidente, no se cree en principio que haya sido un error humano
En tanto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sanchez, y el ministro de Transporte, Óscar Puente, recorren la zona del desastre.
El impacto fue tan violento que arrastró varios vagones y lanzó carcasas sobre el terreno, algunos incluso por un talud cercano. Solo en ese episodio, 53 personas cayeron dentro del vagón por encima del talud.
Uno de los trenes iba a 205km/h y el otro a 210 km/h, velocidades muy lejanas al máximo que pueden alcanzar. Las autoridades describieron la secuencia como “extraña” debido a que ocurrió en un tramo recto, sin curvas ni cambios de trazado.
Entre el descarrilamiento y el choque hubo apenas 10 segundos, tiempo mínimo que no permitió activar todos los servicios de seguridad y alarma para la interrupción de los servicios.
Lo primero que señalaron las autoridades es que el tiempo desde que el tren de la empresa Iryo descarriló y el impacto con el de Renfe fue tan breve que impidió que se activaran los mecanismos previstos como cortes de suministro eléctrico para las vías, freno automático de los trenes y demás medidas de emergencia.
Por eso, al impactar ambos trenes, a más de 200 km/h cada uno, tres vagones del ALVIA (el servicio low cost de Renfe de alta velocidad) salieron despedidos por encima de un talud con todos sus pasajeros a bordo.
Las autoridades reiteraron que se habían hecho hace poco todos los controles de seguridad necesarios en la infraestructura de trazado férreo.
Los heridos han sido trasladados a distintos hospitales de la región, con decenas en estado grave y algunos en cuidados intensivos. El presidente de la Junta de Andalucía confirmó que la cifra de víctimas mortales podría elevarse por la complejidad de acceder a ciertos vagones aplastados.
La circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanece suspendida mientras la investigación sobre las causas del descarrilamiento seguirá por bastante tiempo más.