Israel repite lo que sucede en las últimas elecciones. El primer ministro Benjamín Netanyahu ganó las elecciones en Israel, pero su coalición volvió a quedar lejos de la mayoría. Sólo coaliciones le permitieron mantenerte en el poder. Ya ocurrió.
Benjamín Netanyahu se juega la continuidad en el poder mientras tienen varias causas por corrupción en su contra. Su partido, el Likud, fue el más votado en las elecciones, pero no es suficiente. Una coalición opositora podría quitarlo del poder.
Israel repite lo que sucede en las últimas elecciones. El primer ministro Benjamín Netanyahu ganó las elecciones en Israel, pero su coalición volvió a quedar lejos de la mayoría. Sólo coaliciones le permitieron mantenerte en el poder. Ya ocurrió.
Sólo que esta vez está muy cerca su principal contendiente Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor del Ejército israelí. Por lo tanto, puede suceder lo que Netanyahu habló como principal amenaza para "que el Estado de Israel continúe tal cual lo conocemos". Con esa definición aludió a la posibilidad de una alianza opositora que tenga a la bancada creciente de los partidos de los musulmanes israelíes.
El primer ministro israelí se impuso en las elecciones legislativas celebradas este martes, pero su bloque quedó lejos de los 61 escaños necesarios para formar una mayoría parlamentaria y continuar en el poder. Los resultados preliminares abren un escenario de negociaciones en el que los partidos árabes podrían resultar decisivos.
Según los sondeos a pie de urna difundidos tras el cierre de los colegios, el Likud, el partido de Netanyahu, obtendría entre 24 y 25 bancas sobre un total de 120. Sin embargo, la coalición oficialista reuniría alrededor de 50 escaños, frente a los 52 ó 53 que alcanzarían las fuerzas opositoras, gracias al aporte de los partidos árabes.
El principal adversario de Netanyahu es Gadi Eisenkot, cuyo partido Yashar! conseguiría entre 21 y 23 diputados. La oposición también incluye a fuerzas encabezadas por Naftali Bennett, Yair Lapid y Avigdor Lieberman, con diferencias ideológicas que podrían dificultar un acuerdo.
Los partidos árabes aparecen como actores fundamentales para definir el próximo Gobierno. Las proyecciones les atribuyen de 18 a 21 escaños, un resultado que podría permitir a Eisenkot y sus aliados alcanzar la mayoría, aunque durante la campaña hubo resistencias a negociar con esas formaciones.
La elección estuvo marcada por las consecuencias del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, las guerras posteriores, el costo de vida y las críticas a Netanyahu por los fallos de seguridad y las causas judiciales por corrupción que enfrenta.
Con una participación cercana al 77%, la votación dejó debilitados a varios socios ultranacionalistas y religiosos del primer ministro. Si las proyecciones se confirman, Israel afrontará semanas de negociaciones para determinar quién podrá formar Gobierno y si Netanyahu consigue prolongar su extensa trayectoria política.
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