cocodrilo prehistórico
El cocodrilo feroz patagónico. Su esqueleto casi completo. (Foto: Gentileza PLOSOne)
Como vimos en la nota a la que hacemos referencia más arriba, era de tamaño más pequeño que el Deinosuchus, que "reinaba" en América del Norte y Central hace 70 millones de años. Aquel era más grande y más pesado, pero compartían dos similitudes más importantes: fueron contemporáneos y su "plato favorito" eran los dinosaurios, no solo los herbívoros.
A diferencia de los cocodrilos actuales, este animal no era un simple oportunista: los estudios de restos fósiles indican que podía alimentarse de grandes dinosaurios herbívoros que se acercaban a los ríos o lagunas a beber. También habría cazado tortugas, peces gigantes y otros reptiles de su entorno. En términos ecológicos, ocupaba un rol similar al de los grandes felinos actuales, aunque con un método de caza más brutal: el ataque sorpresa desde el agua. Por eso, si el Deinosuchus era el rey de los animales en el hemisferio norte, el mismo título podía reclamar el Kostensuchus atrox en la Patagonia
cocodrilo prehistórico patagonico
El cocodrilo patagónico, comía a otros dinosaurios sin inconvenientes, incluso a carnívoros. (Foto: A24.com)
Evidencia de la conexión continental
Además, el "nuestro", el patagónico, tiene una ventaja añadida. Uno de los aspectos más fascinantes es que sus fósiles muestran claras similitudes con especies halladas en África. ¿Cómo?
Durante el Cretácico, América del Sur y África estaban en proceso de separación tras haber formado parte de Gondwana, un supercontinente que incluía también a la Antártida, India y Australia.
Que aún hoy existan crocodiliformes semejantes en ambos continentes constituye una prueba contundente de la unión geológica y biológica entre Sudamérica y África. Cocodrilos africanos y los yacarés de nuestra Mesopotamia o del pantanal brasileño, comparten un desarrollo ancestral. Estos gigantes se diversificaron antes de la apertura definitiva del Atlántico Sur, lo que explica por qué linajes tan similares se distribuyeron en regiones hoy separadas por decenas miles de kilómetros de océano.
cocodrilo feroz
Mandíbula y colmillos fosilizados del Cocodrilo Feroz. Hallado en el Calafate. (Foto: A24.com)
Comparación con el Deinosuchus
El Kostensuchus no fue el único “cocodrilo titán” de la prehistoria. En América del Norte, hace unos 82 a 73 millones de años, dominaba el Deinosuchus, cuyo nombre significa “cocodrilo terrible”. Esta bestia era aún mayor, llegando a superar los 10 metros de largo y con un cráneo de hasta 2 metros. Su mordida era tan potente que podía perforar los huesos de un dinosaurio de gran tamaño.
Ambos depredadores compartían el mismo estilo de vida: esperaban al acecho en ríos y lagunas y emboscaban a presas enormes. Sin embargo, existen diferencias notables:
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El Deinosuchus vivía en ecosistemas subtropicales de Norteamérica, mientras que el Kostensuchus dominaba las aguas frías de la Patagonia austral.
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El primero fue uno de los depredadores más grandes de la historia, mientras que el segundo representaba al linaje sudamericano de estos cocodrilos gigantes.
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El Deinosuchus era algo más especializado en cazar dinosaurios grandes, mientras que el Kostensuchus mantenía una dieta más variada.
El cocodrilo actual, un descendiente lejano
Hoy, los cocodrilos comunes (Crocodylus niloticus, Crocodylus acutus, entre otros) parecen impresionantes, pero palidecen frente a estos titanes prehistóricos. El cocodrilo más grande vivo es el Crocodylus porosus, que alcanza poco más de 6 metros y supera la tonelada de peso. Aunque también puede atacar grandes mamíferos, no llega a los niveles de fuerza y tamaño de sus ancestros cretácicos.
La comparación permite dimensionar la ferocidad de aquellos reptiles extinguidos: mientras que un cocodrilo actual puede representar un peligro para humanos y animales grandes, el Kostensuchus y el Deinosuchus estaban en condiciones de competir con los dinosaurios mismos por el control del ecosistema. Y no solo eso. También se los comían.