Animales prehistóricos

Sorpresa: científicos argentinos hallan restos del "cocodrilo feroz" que devoraba dinosaurios en la Patagonia

Era un depredador implacable que sacaba ventaja de su carácter anfibio. Además, sus restos permiten comprender cómo fue la migración de animales durante las épocas de la prehistoria hasta nuestros días.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
El cocodrilo feroz

El "cocodrilo feroz", el rey de los carnívoros en la prehistoria patagónica (Foto: captura de TV).

Es uno de los animales que han logrado sobrevivir y adaptarse desde la época de los dinosaurios. Tan bien lo han hecho, que están presentes aún hoy, en varios continentes. Pero como con tantas otras especies, en lo que es hoy la Argentina, hay un ejemplar que es motivo de estudio en todo el mundo. Vivió hace 70 millones de años y por su tamaño y características, y especialmente por su "menú", atemorizaba a otros saurios. Se trata de un cocodrilo patagónico de grandes dimensiones.

Su nombre: Kostensuchus atrox. Deriva de una combinación magistral de palabras. El nombre del género combina “Kosten” (viento, en lengua aonikenk) con “suchus” (en referencia al dios egipcio con cabeza de cocodrilo), mientras que "atrox significa “atroz o feroz”.

Científicos del Conicet hallaron los primeros restos de esos animales de la prehistoria que tienen un gran valor por varios motivos. Primero, porque ayuda a saber un poco más de la vida en la Tierra, millones de años antes de la aparición del ser humano. Y luego, porque estudiando a este "cocodrilo feroz", se pueden conocer detalles de la formación de los continentes y las migraciones de estas especies enormes.

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El Kostensuchus atrox, el temible cocodrilo patagónico que devoraba dinosaurios

La Patagonia sigue sorprendiendo con hallazgos que revelan la riqueza de su fauna prehistórica. Uno de los más impactantes es el Kostensuchus atrox, un gigantesco cocodrilo que habitó la región hace unos 70 millones de años, en pleno período Cretácico Superior. El Kostensuchus atrox era un crocodiliforme de gran tamaño que alcanzaba entre 7 y 9 metros de largo, con un peso estimado de más de tres toneladas. Sus mandíbulas, armadas con dientes cónicos y poderosos, estaban diseñadas para ejercer una presión aplastante, lo que lo convertía en una de las criaturas más temidas de los ecosistemas fluviales de la Patagonia cretácica. El cocodrilo actual, una evolución de esa especie y otras similares, heredó la capacidad anfibia de los depredadores prehistóricos.

cocodrilo prehistórico
El cocodrilo feroz patagónico. Su esqueleto casi completo. (Foto: Gentileza PLOSOne)

El cocodrilo feroz patagónico. Su esqueleto casi completo. (Foto: Gentileza PLOSOne)

Como vimos en la nota a la que hacemos referencia más arriba, era de tamaño más pequeño que el Deinosuchus, que "reinaba" en América del Norte y Central hace 70 millones de años. Aquel era más grande y más pesado, pero compartían dos similitudes más importantes: fueron contemporáneos y su "plato favorito" eran los dinosaurios, no solo los herbívoros.

A diferencia de los cocodrilos actuales, este animal no era un simple oportunista: los estudios de restos fósiles indican que podía alimentarse de grandes dinosaurios herbívoros que se acercaban a los ríos o lagunas a beber. También habría cazado tortugas, peces gigantes y otros reptiles de su entorno. En términos ecológicos, ocupaba un rol similar al de los grandes felinos actuales, aunque con un método de caza más brutal: el ataque sorpresa desde el agua. Por eso, si el Deinosuchus era el rey de los animales en el hemisferio norte, el mismo título podía reclamar el Kostensuchus atrox en la Patagonia

cocodrilo prehistórico patagonico
El cocodrilo patagónico, comía a otros dinosaurios sin inconvenientes, incluso a carnívoros. (Foto: A24.com)

El cocodrilo patagónico, comía a otros dinosaurios sin inconvenientes, incluso a carnívoros. (Foto: A24.com)

Evidencia de la conexión continental

Además, el "nuestro", el patagónico, tiene una ventaja añadida. Uno de los aspectos más fascinantes es que sus fósiles muestran claras similitudes con especies halladas en África. ¿Cómo?

Durante el Cretácico, América del Sur y África estaban en proceso de separación tras haber formado parte de Gondwana, un supercontinente que incluía también a la Antártida, India y Australia.

Que aún hoy existan crocodiliformes semejantes en ambos continentes constituye una prueba contundente de la unión geológica y biológica entre Sudamérica y África. Cocodrilos africanos y los yacarés de nuestra Mesopotamia o del pantanal brasileño, comparten un desarrollo ancestral. Estos gigantes se diversificaron antes de la apertura definitiva del Atlántico Sur, lo que explica por qué linajes tan similares se distribuyeron en regiones hoy separadas por decenas miles de kilómetros de océano.

cocodrilo feroz
Mandíbula y colmillos fosilizados del Cocodrilo Feroz. Hallado en el Calafate. (Foto: A24.com)

Mandíbula y colmillos fosilizados del Cocodrilo Feroz. Hallado en el Calafate. (Foto: A24.com)

Comparación con el Deinosuchus

El Kostensuchus no fue el único “cocodrilo titán” de la prehistoria. En América del Norte, hace unos 82 a 73 millones de años, dominaba el Deinosuchus, cuyo nombre significa “cocodrilo terrible”. Esta bestia era aún mayor, llegando a superar los 10 metros de largo y con un cráneo de hasta 2 metros. Su mordida era tan potente que podía perforar los huesos de un dinosaurio de gran tamaño.

Ambos depredadores compartían el mismo estilo de vida: esperaban al acecho en ríos y lagunas y emboscaban a presas enormes. Sin embargo, existen diferencias notables:

  • El Deinosuchus vivía en ecosistemas subtropicales de Norteamérica, mientras que el Kostensuchus dominaba las aguas frías de la Patagonia austral.

  • El primero fue uno de los depredadores más grandes de la historia, mientras que el segundo representaba al linaje sudamericano de estos cocodrilos gigantes.

  • El Deinosuchus era algo más especializado en cazar dinosaurios grandes, mientras que el Kostensuchus mantenía una dieta más variada.

El cocodrilo actual, un descendiente lejano

Hoy, los cocodrilos comunes (Crocodylus niloticus, Crocodylus acutus, entre otros) parecen impresionantes, pero palidecen frente a estos titanes prehistóricos. El cocodrilo más grande vivo es el Crocodylus porosus, que alcanza poco más de 6 metros y supera la tonelada de peso. Aunque también puede atacar grandes mamíferos, no llega a los niveles de fuerza y tamaño de sus ancestros cretácicos.

La comparación permite dimensionar la ferocidad de aquellos reptiles extinguidos: mientras que un cocodrilo actual puede representar un peligro para humanos y animales grandes, el Kostensuchus y el Deinosuchus estaban en condiciones de competir con los dinosaurios mismos por el control del ecosistema. Y no solo eso. También se los comían.