Los daños materiales son enormes: coches apilados, carreteras cortadas y anegadas con barro y agua. Incluso varias zonas permanecen aisladas debido a los deslizamientos de tierra.
Para hacer frente a la catástrofe, el Gobierno español desplegó más de 1.200 efectivos del Ministerio de Defensa, la Unidad Militar de Emergencias y las Fuerzas Armadas para las labores de rescate y limpieza en las áreas más afectadas, especialmente en Valencia y Castilla-La Mancha.
Los vecinos, desesperados, piden agua, comida y palas para limpiar sus casas
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Así se ve el antes y el después de lo que sucedió en Valencia, mostrando el cambio tras las inundaciones. (NASA)
La situación sigue siendo crítica: muchos municipios carecen de agua potable y alrededor de 75.000 personas están sin electricidad en la provincia de Valencia a causa del temporal.
Los vecinos del sur de Valencia recorren a pie carreteras y calles embarradas para buscar agua, comida y palas.
En la región de Castellón, la alerta roja por lluvias ha descendido a nivel naranja, pero los caudales de ríos y barrancos, como la rambla Cervera que alcanza los 50 m³/s, continúan aumentando. Ante el riesgo, la Generalitat de Cataluña ha enviado una alerta a los móviles para restringir la movilidad y extremar precauciones en Baix Ebre, Montsià, Terra Alta y la Ribera d’Ebre, en las Tierras del Ebro.