"Mi esposa me llamó para decirme que salía humo blanco de la capilla. Empezaron a leer su nombre y supe de inmediato que era Rob. La anécdota la contó Louis Martin Prevost, el hermano mayor del Papa. "Tras escuchar su nombre, me levanté de la cama y comencé a bailar como un idiota. Es increíble. De repente, estaba completamente despierto y me sentía de maravilla", narró.



