Esclavitud aberrante

La terrible historia de Natascha Kampusch, la chica esclavizada durante una década

Fue secuestrada cuando iba al colegio y no se supo nada de ella durante 10 años. Estuvo cautiva por un admirador de Hitler.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Natascha Kampusch tenía 10 años cuando la secuestró un hombre durante 8 años de su vida. (Foto: A24.com)

Natascha Kampusch tenía 10 años cuando la secuestró un hombre durante 8 años de su vida. (Foto: A24.com)

"Ayúdeme. Soy Natascha Kampusch. Estuve secuestrada durante casi 10 años". Con esas palabras, una vecina en Donaustadt, en Viena, quedó absorta en su propia casa. El 23 de agosto de 2006, la joven que toda Austria buscó durante años estaba frente a ella. Había logrado escapar de la casa de Wolfgang Priklopil, quien la tuvo retenida durante 8 años. Cuando la capturó tenía apenas 10 años de edad.

Embed

Iba a la escuela y comenzó un horror que duró 8 años

Natascha vivía con su madre que se había separado de su padre. Había llegado el día anterior de pasar las vacaciones con él. Ya de regreso en su hogar, como todos los días, su madre le preparó su mochila con los útiles escolares y la niña se fue caminando hacia la escuela. Pero nunca llegó y jamás volvieron a verla en los siguientes 8 años.

En su caminata, alguien apareció de pronto y la agarró con violencia. Le tapó la boca para que no pudiera gritar y la metió en una van de color blanco.

Como suele suceder cuando se denuncia la desaparición de un menor, la respuesta de la policía no fue la que se necesitaba. Se especuló con la niña se hubiese enojado con su madre, discutieron y eligió mostrar su disgusto faltando a la escuela. Sólo cuando se hizo de noche y la niña no regresó, la investigación sobre su paradero se puso en marcha.

El secuestrador contó entonces con horas extras para pensar eventuales estrategias y seguir adelante con un plan que imaginó durante meses.

La policía terminó de convencerse de la verdad del reclamo desesperado de Brigitte Sirny (madre de Natascha) con un testimonio clave: una persona llegó a la policía para contar que había visto que a la niña meterse en una van, justamente, de color blanca.

También dijeron que en la patente vieron las letras G o GF (de Ganserndorf, en la Baja Austria) . Se llevaron a cabo intensas búsquedas en esa zona, pero sin éxito.

casa de kampusch.jpg
El secuestrador tenía una casa paralela montada en el sótano de su hogar, a la que se accedía por una escalera y la puerta de una heladera. (Foto: Capturas de TV)

El secuestrador tenía una casa paralela montada en el sótano de su hogar, a la que se accedía por una escalera y la puerta de una heladera. (Foto: Capturas de TV)

El captor, mucho más cerca de lo esperado

Wolfgang Priklopil planeó durante mucho tiempo que haría. Incluso diagramó con precisos dibujos cómo sería la zona de su casa en la que mantuvo cautiva a la niña, a 30 km. del hogar materno de Natascha.

La policía llegó hasta su hogar por el único dato que tenía. Investigaron a todos los propietarios de las camionetas blancas de esa zona de Austria. Con total tranquilidad, el secuestrador enfrentó a los agentes. Les dijo que estaba enterado de la desaparición de Natascha, incluso que buscaban una van como la suya.

Pero, sin inmutarse, les dijo que cuando sucedió ese episodio, él no había salido de su hogar, a 30 kilómetros de donde había ocurrido el secuestro. Además, no tenía antecedentes penales.

Así, el secuestrador Priklopil quedó fuera de las sospechas policiales para siempre.

natascha secuestro.jpg
La camioneta en que la secuestraron, las fotos por su paradero y la casa de la que logró escapar tras 8 años de cautiverio. (Foto: Capturas de TV)

La camioneta en que la secuestraron, las fotos por su paradero y la casa de la que logró escapar tras 8 años de cautiverio. (Foto: Capturas de TV)

El lugar del horror durante 10 años

Priklopil se manifestó como admirador de Adolf Hitler. En 2006, tenía 36 años. Natascha, solo 10. Igual, decidió secuestrarla. Los dibujos sobre como reacondicionar su casa y transformar el sótano en una guarida ya estaban listos. Entonces actuó y se apoderó de ella cuando iba a la escuela.

Embed

La llevó envuelta en una manta al sótano de su casa. Allí la dejó, pese a sus llantos y súplicas. Comenzó un calvario que duraría más de 8 años. Exactamente, 3096 días.

La niña se convirtió en mujer estando cautiva. En un momento hasta le tuvo que comunicar a su secuestrador que ya tenía períodos menstruales.

Mientras tanto, su madre, la seguía buscando a ciegas: jamás hubo otra pista que aquella van de color blanca.

A Natascha, el secuestrador le jugó otra carta fundamental para alimentar su atrocidad. Ella suplicaba que lo dejara en libertad, porque su madre debía estar muy preocupada.

Mientras fue una niña, Priklopil usaba una argumento que resultaba efectivo: "No te quiere, porque si te quisiera habría pagado el rescate que pedí". Una burda mentira, porque el pervertido secuestrador jamás pidió rescate alguno.

"Si hay chance de escapar, tiene que ser desde adentro"

Con el tiempo, una Natascha adolescente se convenció de que era ella quien debía elaborar su liberación. En un momento, cambió su relación o trato con el secuestrador, como si el "síndrome de Estocolmo" estuviera nuevamente presente.

Pero Natascha no estaba enamorado de su secuestrador. Debió soportar durante años abusos de todo tipo. Con eso, logró un pequeño privilegio, que sería la llave para la libertad: Natascha logró que Priklopil bajara el nivel de encierro. Le permitía, cada tanto, salir del sótano, subir la escalera tapada por el piso de la cocina y estar por unos momentos al aire libre en el fondo de la casa.

El secuestrador la vigilaba todo el tiempo y tenía una serie de protecciones para que nadie pudiera verla. Pero una vez su secuestro aberrante casi queda al descubierto.

Él siguió con su vida habitual. Usaba la camioneta para reparto de cosas, básicamente de material de construcción. Eso le servía para hacer "arreglos" en el subsuelo convertido en prisión sin que nadie sospechara nada.

También recibía periódicas visitas de su madre. Un vez, la mujer le preguntó si tenía una novia. La pregunta lo desconcertó. Su madre, tomó un cabello rubio que estaba enredado en su pulóver. Era de Natascha. Su historia tétrica estuvo a punto de desmoronarse.

Pero poco después llegó el momento que tanto esperó Natascha. En uno de sus momentos de "esparcimiento en el parque del fondo", su secuestrador se distrajo con unas tareas en el interior de la casa.

3096 días .jpg

"3096". Natascha Kampusch tomó la cantidad de días que estuvo secuestrado para el título del libro en el que contó su tragedia personal . (Foto: A24.com)

Fue el momento indicado. Único.

Natascha aprovechó y saltó la división con el lote vecino. Corrió hasta la casa más cercana y se presentó de sopetón ante la vecina a quien en dos palabras le dijo quién era. Allí cambió su vida. Comenzó un largo período - hasta hoy - para intentar recuperar algo que se parezca a la normalidad.

El secuestrador comprendió al instante lo que le sobrevendría. No dudo y se suicidó cuando vio que su victima, durante más de 8 años, había logrado ser libre.

Fueron 3096, días de cautiverio. Ese número, es el título del libro en el que relata todo su calvario.