El terremoto tuvo su epicentro en el estado Carabobo, pero sus efectos se sintieron en Caracas y otras ciudades del país. (Foto: Reuters).
Los efectos del sismo se sintieron más allá de las fronteras venezolanas. Habitantes de Colombia, Curazao, Aruba y otros territorios del Caribe reportaron haber percibido el movimiento. Mientras tanto, las autoridades colombianas descartaron cualquier amenaza para su litoral caribeño.
Como medida preventiva, el Gobierno suspendió el suministro de gas natural en varias localidades afectadas para evitar posibles fugas o explosiones. Equipos de Protección Civil, bomberos y rescatistas fueron desplegados en Caracas y Carabobo para asistir a las víctimas y remover escombros. Aunque durante las primeras horas no se difundió un balance oficial de muertos o heridos, comenzaron a conocerse reportes de personas lesionadas en distintas localidades, mientras continuaban registrándose réplicas.
Calles cubiertas de escombros, edificios dañados y escenas de pánico marcaron las horas posteriores al fuerte movimiento sísmico. (Foto: Reuters).
Venezuela se encuentra en una región de intensa actividad sísmica debido al contacto entre las placas tectónicas del Caribe y Suramericana. Especialistas han señalado que gran parte de los movimientos telúricos del país se concentra en sistemas de fallas geológicas como Boconó, San Sebastián y El Pilar. El antecedente más cercano de magnitud similar ocurrió en 2018, cuando un terremoto de 7,3 grados en el estado Sucre fue percibido en gran parte del Caribe. En esta oportunidad, el impacto alcanzó zonas con alta densidad poblacional e infraestructura estratégica, por lo que las autoridades evalúan las consecuencias humanas y económicas del desastre.
Equipos de rescate trabajan entre los escombros de un edificio derrumbado tras el fuerte terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela. (Foto: Reuters).