El presidente afgano, Ashraf Ghani, admitió que huyó del país para "evitar un derramamiento de sangre" en el momento en que los talibanes entraron en la capital, Kabul, poniendo fin a una ofensiva relámpago. A través de un comunicado en sus redes sociales, el exmandatario que no informó su paradero indicó que temía que "innumerables patriotas habrían sido martirizados y Kabul destruida" si él se quedaba. "Ahora son responsables del honor, de la posesión y de la autopreservación de su país", expresó.











