En Río de Janeiro y en San Pablo, los motores del turismo y la economía, respectivamente, se impuso Bolsonaro. Sin embargo, en Minas Gerais, el triunfo fue para Lula.
Minas Gerais, la clave para llevarse la elección
El estado limita con San Pablo, Río y la capital, Brasilia. Por su riqueza e importancia, es considerado como un "reflejo exacto" del país. Tiene más de 22 millones de habitantes. Quiere decir que 1 de cada 10 votantes está en ese distrito. Lula ganó por 6 millones de votos sobre Bolsonaro la primera vuelta en todo el país. Minas Gerais será el termómetro del balotaje.
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Por eso, los spot de campaña de Lula llaman a votar masivamente este domingo y lo hace por un "mañana que será mejor".
Del otro lado, Bolsonaro tiene un discurso similar, al menos en las redes. Reseña lo que define como sus logros y los proyecta al Brasil del futuro.
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Un tuit del propio Bolsonaro buscó resaltar los logros de su gestión: "El desempleo cae al 8,7% y alcanza la tasa más baja en casi una década. Esto con una pandemia y una guerra que afecta a toda la economía mundial. Privatizaciones, concesiones, reducción de burocracia y confianza en el gobierno federal". Y promete: "¡Todavía hay mucho por hacer!"
La incertidumbre por la economía
Lula tiene el aval de los que llegaron detrás de Bolsonaro en la primera vuelta electoral. También de Fernando Henrique Cardoso, el exministro de Economía y luego presidente de Brasil, quien encaminó al país desde la creación del Real.
El establishment, con base en San Pablo, le pidió a Lula un plan económico en el tiempo entre ambas elecciones. El candidato del PT respondió este jueves con una carta de 9 páginas y 13 puntos. Allí propone lo que el mundo de las finanzas quería escuchar: "Política fiscal responsable, reglas claras y realistas". Algo que lo emparenta más con el Lula de su primer gobierno (2003-2006) y no el "desequilibrado" en términos económicos de 2006 a 2010.
La respuesta fue positiva: subió la bolsa de San Pablo y bajó el valor del dólar.
¿Bolsonaro aceptará una derrota?
Es la gran pregunta que la clase política brasileña se hace. Siempre habla de democracia, pero como Donald Trump en los Estados Unidos, ha hecho una infinidad de reclamos por la "transparencia" de las elecciones. En ese sentido, apuntó contra el espionaje internacional hasta la posibilidad de fraude con las urnas electrónicas, el mecanismo con que se vota en Brasil y que nunca se cuestiona.
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Jair Bolsonaro, pese a ser el presidente del gobierno, dice que puede sufrir un fraude con las urnas electrónicas (Foto: Gentileza Brasildefato)
La denuncia sorprende cada vez que la hace. Bolsonaro está en el poder y parece difícil que se haga un sabotaje desde la oposición. Pero el ejemplo de Trump parece inspirar al mandatario brasileño.
El debate televisivo fue la última oportunidad de Bolsonaro para intentar borrar esos 6 millones de votos por los que perdió en la primera vuelta. Si esta vez las encuestas son confiables, a Lula le bastó con empatar el debate para asegurarse la victoria de este domingo.