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Paneles solares. ¿Qué son y cómo funcionan?

Paneles solares. ¿Qué son y cómo funcionan?

En un mundo que evoluciona constantemente hacia un comportamiento sustentable y consciente de los recursos que utiliza y degrada, los paneles solares son una herramienta icónica y muy necesaria.

Lo primero que se debe comprender, es el concepto de energía solar. Se trata de una fuente renovable, no contaminante, disponible en todo el planeta, que proporciona numerosos beneficios para las comunidades que la aprovechan, como por ejemplo la gran generación de empleo en las zonas de implantación de paneles solares.

Desde donde se decida analizar cómo funcionan los paneles solares, se encontrarán respuestas positivas y múltiples beneficios.

Las energías tradicionales tienen impactos negativos en los costos (aumentan permanentemente), y consumen muchas fuentes de recursos naturales.

En ese contexto, concientizar a la sociedad y empezar a aprovechar las fuentes de energía inagotables que provee el sol a través de su captación por paneles o termotanques solares, es una alternativa perfecta tanto a nivel individual como colectivo, en cada hogar y también en las industrias.

Lo que se necesita para aplicar la energía solar a la vida diaria, es una célula o celda fotovoltaica. Estas celdas son pequeñas células fabricadas con ingredientes semiconductores, como por ejemplo el silicio cristalino o el arseniuro de galio, que pueden comportarse como conductores de electricidad o como aislantes, según el estado en el que encuentren.

El material más común de los paneles solares que se encuentran en el mercado es el silicio.

Esas famosas agrupaciones de cuadrículas grisáceas tornasoladas que se ven en los techos de muchas casas ecológicas, son los paneles, que consisten en combinaciones de celdas para formar una unidad global.

Generalmente pueden ser de 36 piezas o más, dependiendo del tamaño y la potencia requerida en cada caso.

Un panel solar es una placa de buena extensión, en la que se depositan muchas celdas solares juntas. Si una celda convierte la energía del sol en electricidad, un panel permite generar la energía suficiente para usar en una casa.

Para que este proceso de captación de la luz del sol se convierta en energía eléctrica, tienen que intervenir varios elementos en un procedimiento común.

Los cristales de material semiconductor reciben un tratamiento que busca darle a cada uno una carga positiva y una carga negativa. Así es como se logra que las celdas tengan las dos cargas y puedan generar electricidad.

Luego, se colocan en el panel intercalándolas y entre mezclándose entre sí, mediante un hilo conductor común.

El costo de los paneles solares depende muchísimo de la superficie a cubrir, la potencia deseada y los fines con los que se los coloca (domésticos o industriales). Para uso regular y común hay algunos modelos que rondan los $45.000 y otros más económicos de $30.000.

La compra e instalación valen la pena: luego se reducen muchos costos fijos típicos de las energías tradicionales que llegan todos los meses con tarifas altísimas y difíciles de regular.

Para completar el kit y que la energía solar funcione adecuadamente en el hogar se necesitan también otras piezas que son:

El Inversor: Es la pieza donde se gestiona la energía eléctrica en función de la demanda y la producción. Este dispositivo transforma la corriente continua del acumulador en corriente alterna a 230V 50Hz.

Su función principal es la de entregar la energía necesaria en cada momento. También sirve para solicitar ayuda a fuentes externas, por demanda excesiva o por protección del acumulador, gestionando la carga de la batería y funcionando en este último caso como cargador.

Las Baterías: La energía eléctrica de los paneles, cuando ya logra regularse, va a las baterías, que son las que almacenan la electricidad para poder usarla en otro momento. La comercialización está basada en la capacidad de almacenar energía y es medida en Amperios hora (Ah).

Y, finalmente, el Regulador de carga: Respecto a este último elemento, vale destacar que tiene la importante función de proteger a la batería en caso de sobrecarga o descargas profundas (lo que podría afectar al sistema de almacenamiento minimizando su vida útil). Un regulador monitorea de forma permanente la tensión del banco de baterías cuando éstas se encuentran cargadas e interrumpen el proceso de carga, abriendo el circuito entre los paneles y las baterías, cuando el sistema comienza a ser utilizado y las baterías a descargarse el regulador nuevamente conecta el sistema.

En cuanto a los tipos de paneles solares, se puede decir que los más recomendables son los paneles monocristalinos.

Esta variedad está compuesta por los modelos que tienen tecnología más vieja, pero a su vez una de las más desarrolladas en la actualidad. Están hechos de un solo cristal de silicio puro, como su nombre lo indica.

Este tipo de paneles presenta los más altos niveles de eficiencia, debido a que su fabricación incorpora silicio de alta pureza. La garantía de éxito en estos paneles está por encima del 15% y en algunas casos supera el 21%. Además, suelen funcionar mejor que los paneles policristalinos de similares características en condiciones de poca luz.

Hay mucho más por descubrir respecto al universo de los paneles solares, y se espera que en los próximos años se difunda más información y se los incorpore con naturalidad en el uso cotidiano. El camino recién empieza.

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