"¡Vergüenza!" fue el grito que más se escuchó en la tumultuosa sesión del parlamento en Londres, como preludio del cierre de su funcionamiento por cinco semanas.
"¡Vergüenza!" fue el grito que más se escuchó en la tumultuosa sesión del parlamento en Londres, como preludio del cierre de su funcionamiento por cinco semanas.
El primer ministro, Boris Johnson, ideó el cierre para cancelar el debate sobre el Brexit y seguir adelante con sus planes para la salida de la UE el 31 de octubre. Pero abrió la caja de pandora.
Contrarreloj, los parlamentarios votaron una ley que obliga al primer ministro a pedir una prórroga a la Unión Europea hasta fines de enero de 2020.
Johnson contraatacó. Quiso llamar a elecciones adelantadas para antes del 31 de octubre. Sin embargo, no obtuvo los dos tercios necesarios para hacerlo. Segunda derrota en solo una semana para el impulsivo Johnson. Derrotado, solo le queda "disfrutar", si puede, de haber cerrado el Parlamento, símbolo de la democracia británica.
"Estamos ante una decisión vergonzosa", denunció el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, que forzó un debate de urgencia y acusó al primer ministro de "salir corriendo" para evitar el control parlamentario.
En estas cinco semanas de "cerrado hasta nuevo aviso", la lucha por el Brexit se juega en Bruselas, Dublín y París. En la sede del Parlamento Europeo, ya se cansaron de los planes de Johnson.
El negociador europeo y ex canciller francés Michel Barnier explicó a los otros 27 países que "no ha habido negociación alguna desde que asumió Boris Johnson".
Y desde la capital de la Republica de Irlanda, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, fue terminante: "No existe una ruptura limpia. los primeros asuntos a discutir serán los derechos de los ciudadanos, el acuerdo financiero y la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte".
En París, Emmanuel Macrón, fortalecido tras la cumbre del G7 hizo su aporte. Para el presidente francés, la paciencia se acaba: "Que los británicos asuman su situación. No se puede prorrogar la definición cada tres meses".
En tanto, el debate antes del cierre del Parlamento dejó una nota emotiva. Luego de 10 años consecutivos, el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, abandonará ese lugar especial. Respetado y valorado por su estilo, amplitud y carisma, hizo famoso su grito para conducir el debate: pedía enfáticamente con su particular pronunciación, que sonaba en el recinto así como "¡ORRDAA!"... ).
"Orden" justamente lo que más necesita Gran Bretaña en este momento.