Börn Höcke, de 52 años, es profesor de historia. Nació 27 años después de la derrota de los nazis en la II Guerra Mundial, en la parte occidental de la Alemania dividida en tiempos de la guerra fría. El líder de la ultraderecha entiende que no es momento de "maquillar o moderar" las expresiones más duras de su pensamiento. Al contrario, es lo que le permitió ganar espacio en cada elección. En solo 2 meses y medio, duplicó la cantidad de votos que recibió.
Sus blancos preferidos son los inmigrantes ilegales, especialmente los musulmanes y también pregona un antieuropeísmo en todos sus extremos. No solo acusa a la "burocracia de la Unión Europea" de frenar el desarrollo de Alemania. También propone salir de la Comunidad de los 27, pero aún más a fondo de lo que fue el "Brexit".
Y el tema más sensible es justamente en el que más se diferencia con los líderes europeos occidentales: Höcke está en contra del apoyo que recibe Ucrania, a pesar de haber sido invadido por Rusia. Tal vez como recuerdo de lo sucedido en 1939, cuando el nazismo invadió Polonia, Höcke, parece estar más de acuerdo con Vladimir Putin que con mantener la soberanía territorial.
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Festejo en Turingia por el triunfo de la extrema derecha, antieuropeísta y contrario a los migrantes, especialmente si son islamistas. (Foto: Gentileza Tagesspiegel)
Triunfo histórico y amarga realidad
Acompañado por Alice Elisabeth Weidel, economista y empresaria, definieron esta victoria como un "triunfo histórico". "Desde ahora no se puede gobernar en Alemania sin nosotros", repitieron exultantes al conocer los resultados del domingo.
Como profesor de historia, debe haber estudiado a fondo la Alemania Nazi, su aparición y las tremendas consecuencias para su país y para el mundo entero. Sin embargo, muchos lo comparan con los discursos de Hitler o los postulados de su ministro de propaganda Joseph Goebbels. "Los alemanes que debemos elegir entre ser ovejas o lobos y los convocó a elegir a los lobos", dijo en más de un discurso Höcke en campaña. Según este líder de la ultraderecha, por haber sido muy pacientes, Alemania lleva años de estancamiento, que se acentuaron con la pandemia. Es hora de recuperar el esplendo germano y para eso repite otra frase que evoca a la historia y provoca temor.
"Alemania por sobre todo"
Así inicia el himno alemán escrito en 1841 y establecido como tal en 1922. Pero fue con el régimen Nazi, que sus primeras estrofas pasaron a ser el símbolo del Tercer Reich. A tal punto que luego de la derrota en la II Guerra Mundial, se mantuvo la música pero solo se considera como el himno la tercera estrofa, que es la que se canta en actos oficiales o por ejemplo, en los encuentros deportivos. Los que se canta de manera oficial dice: "Unidad y justicia y libertad para la patria alemana; persigamos todos ese fin".
Höcke repite en sus discursos ese menaje de "Deustchland uber älles" como si alentara un regreso a 1936. Con su liderazgo, compartido con Wiedel v olcó decididamente a la AFD hacia un un movimiento antieuropeo, defensor de la "esencia de Alemani", antiislamista y negacionista del cambio climático.
Entre sus ideas defiende liderar un “movimiento de resistencia contra una mayor erosión de la identidad alemana” y allí entra la negativa influencia de la Unión Europea, pero especialmente la inmigración que llega desde países del África y de Asia, aprovechando la enorme puerta abierta por Erdogän en Turquía.
Pero también tiene expresiones que preocupan a la comunidad judía, dentro y fuera de Alemania. Al visitar un monumento a los judíos exterminados en los campos de concentración en Berlín dijo: "Nosotros los alemanes somos el único pueblo en el mundo que hemos erigido un monumento a la vergüenza en el corazón de su capital".
El partido de Höcke, en el arco extremista de derecha ya fue multado por utilizar un eslogan nazi, un delito en Alemania desde la caída del Tercer Reich. Höcke termina sus discursos diciendo: "Todo por nuestra patria, todo para Alemania”. La frase puede parecer una correcta expresión patriótica, pero era una frase de las milicias paramilitar de las SA con Hitler y estaba grabada en sus cuchillos de ataque.
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Olaf Scholz, el canciller alemán, el gran derrotado por la ultraderecha en ese país. (Foto: Gentileza The Times)
Un panorama incierto en Alemania
Por el momento, es una fuerte llamada de atención a la clase política tradicional desde hace 79 años. En Sajonia, están segundos pero en un virtual empate con la Democracia Cristiana (al partido de Ángela Merkel) y el triunfo en Turingia tiene una válvula de escape. Pese a lograr en 32%, no logró una mayoría absoluta. Esto ya provocó que conocido el resultado, los demás partidos de Alemania llamaran a una coalición para Turingia, dejando de lado a la extrema derecha de Höcke, candidato a presidir el gobierno en esa parte del país.
El gran derrotado ha sido el canciller, Olaf Scholz. Su partido, la Socialdemocracia (SPD) gobierna pero está cada vez más débil. En la elección europea en junio solo llegó al 11%. Su caída parece no tener fin. En Sajonia cosechó un magro 7,3% y Turingia apenas arañó el 6,%. Sumados, la centroizquierda tuvo menos de la mitad del apoyo conseguido por la extrema derecha en uno solo de los dos distritos.
Las próximas elecciones generales serán en septiembre de 2025. La política tradicional, o el votante en general, tiene un año para encontrar las respuestas que parece ofrecer la ultraderecha en Alemania. Como si fuera un peligroso regreso a 1933, la últimas elecciones democráticas en ese país, que le dieron el poder a Hitler.