En octubre del año 2018, este tribunal falló en una demanda interpuesta contra Chile por el gobierno de Evo Morales. Bolivia reclamaba que Chile abriera negociaciones para una lograr una salida al océano Pacífico, recuperando así parcialmente los territorios perdidos en la Guerra del Pacífico (1879-1883); en aquel conflicto Bolivia perdió el puerto de Antofagasta así como una gran extensión territorial, resultado que fue refrendado por ambas naciones en el Tratado de Paz y Amistad de 1904.
En esa sentencia se sostenía: "Por 12 votos contra 3, la República de Chile no está obligada jurídicamente a negociar un acceso soberano al océano Pacífico para la República de Bolivia", señala la sentencia leída por el presidente del tribunal, Abdulqawi Ahmed Yusuf.
La Constitución de Bolivia en el artículo 267.I sostiene: " El estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y a su espacio marítimo".
Pero el Artículo 2º del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia de 1904 sostiene explícitamente lo contrario: "Articulo Segundo. Por el presente Tratado quedan reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del artículo 2° del Pacto de Tregua, de 4 de abril de 1884".
Esta situación de tensión institucional, explica por qué razón ambos países solo tienen relaciones consulares y no relaciones diplomáticas plenas.
Relaciones agravadas
Pero la relación entre ambas naciones se agrava por un fallo del 1 de diciembre del año 2022, por un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), acerca del empleo de las aguas del Río Silala.
En ese caso, Chile reclamaba que era un río internacional, y por ende exigía acuerdos comunes para el uso del caudal, y Bolivia afirmaba que era un río interno, por lo cual no debía consultar ni negociar el régimen de empleo del curso de agua con ningún país vecino.
En este caso, el tribunal: "otorga carácter “internacional” –por tanto, compartido– a un río que Bolivia quería reducir a simple manantial, cuya gestión pretendía llevar a cabo sin tener en cuenta derechos del país que se encuentra aguas abajo. Pero los chilenos pueden ver reducido el caudal, pues la Corte admite que algunas canalizaciones que aumentan el flujo son “artificiales”, hechas en su día en suelo boliviano por una empresa chilena. Esta sentencia, que debía cerrar una de las controversias derivadas de la pérdida de Bolivia de su acceso al mar en el siglo XIX, vuelve a dejar a los dos países en una situación de posibles roces, sino por la soberanía y carácter del cauce, sí por la gestión de sus aguas".
En ambos casos, la gestión del presidente Evo Morales, estuvo más guiada por una visión ideológica de las relaciones internacionales que por una visión realista política, donde los tratados legalizan situaciones de poder, e imponen hechos irreversibles.
El rol del "mediador"
Cuando una nación tiene un conflicto político interno, cómo aparece actualmente en el proceso electoral boliviano con la ruptura del partido gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), y los intentos del propio expresidente Morales, de ser candidato a pesar de los impedimentos legales, es posible apelar al nacionalismo territorial, y promover reivindicaciones insostenibles en el plano jurídico diplomático pero caras a las emociones territoriales de una población.
En este contexto, que un país lastime sus relaciones internacionales con ambos vecinos, lo aleja de cualquier posibilidad de terciar en un conflicto que se manifieste entre ellos y le resta una posición de neutralidad. Es decir que potencialmente Argentina podría puede actuar como un factor desestabilizador de cualquier situación que escale hasta tensiones, bloque comerciales restricciones al turismo, y medidas que pueden aparecer en un conflicto de mayor intensidad.
Atender a la estabilidad regional es un valor fundamental para la estabilidad interna de la República Argentina, y para incrementar y potenciar el MERCOSUR, cuando Bolivia acaba de ser aceptado como miembro pleno.
Es por eso, que analistas internacionales explican que se pone en juego una situación de dificultad y riesgo posible que no debe ser desatendida por nuestra cancillería, que no parecería estar entendiendo esta cuestión regional, interponiendo concepciones ideológicas personales del presidente, por sobre los intereses de la Nación.