El consulado norteamericano, evacuado
La Casa Blanca decidió que parte de su personal diplomático abandone Shanghai. La multiplicación de casos, pese al confinamiento de 25 millones de personas de manera casi extrema, hizo que desde Washington se evaluara la continuidad del personal en una ciudad en la que prácticamente, lo único que se puede hacer es permanecer en los hogares.
Por lo tanto, Estados Unidos ha ordenado a todo el personal no esencial que deje la ciudad china, el centro financiero y económico del país. El Departamento de Estado ordenó la salida del personal y sus familias "debido al brote de coronavirus en curso". Pero también hay un hecho de implicancias políticas y diplomáticas.
El gobierno norteamericano desconfía del papel de China en la guerra entre Rusia y Ucrania. Amenaza con aplicarle sanciones sí, como teme Joe Biden, la "neutralidad" del gigante asiático sea solo un formulismo.
Por lo que esta situación en Shanghai de aislamiento extremo es una buena oportunidad para reducir la representación diplomática al máximo sin que se interprete como una advertencia o represalia por parte de Washington.
Pero de todas maneras, envió una primera señal en concreto: La secretaría de Estado expresó al gobierno de Beijing su preocupación por la situación de seguridad y el bienestar de los 25 millones de chinos que están aún hoy confinados en Shanghai.
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La política de "Covid cero"
Es el plan del gobierno central para eliminar completamente las infecciones por el coronavirus. Cada vez que aparece un brote, ese lugar es aislado de manera total. Puede ser un barrio, varios, una ciudad o una provincia entera. Como fue el caso en el inicio de la pandemia con Wuhan primero (11 millones de habitantes) y la provincia de Hubei después (65 millones).
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Controles de PCR en Wuhan, en donde se inició la pandemia (Foto: AP)
Ya con la llegada de las vacunas, la segunda ola de coronavirus China siguió con el mismo método. En Beijing, a fines del 2021, aisló por completo a varios barrios de la capital del país.
Pero ahora, con Shanghai, el caso fue más drástico. Los 25 millones de están en un régimen de aislamiento. Los confinamientos se acompañan con los mediante rígidos confinamientos, tests masivos y limitaciones de viajes.
Pese a estas precauciones, el virus se ha propagado en el país desde marzo y ha aumentado en las últimas semanas. Solo Shanghái ha registrado más de 100.000 casos, por lo que desde Beijing se decidió su confinamiento.
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Los contagios de coronavirus se dispararon en China. De apenas 344 a principios de marzo a 24.000 el pasado 11 de abril (Foto: OWID)
En marzo solo se producían unos 340 contagios diarios. Pero el gráfico subió de manera vertical exponencialmente. Hasta superar récords diarios. El lunes hubo casi 24.000 contagios. Este martes superaron los 25.000 casos. Shanghai es el epicentro del coronavirus en China.
Todas estas restricciones, de las más duras decretadas en China desde la aparición del virus en Wuhan a finales de 2019, provocan un marcado disgusto en la población de Shanghai. Hay problemas para conseguir comida y además, mantienen la inflexible política de aislar los casos positivos en centros de cuarentena.
Sin embargo los científicos advierten dos elementos para no continuar con esa política. Las vacunas chinas (Sinopharm y Sinovac) son efectivas pero con baja respuesta en el tiempo y frente a las variantes derivadas de la cepa "ómicron". Por lo que las campañas de aislamiento llegan más tarde que el ritmo de los contagios. Por eso el aumento de las curvas de casos en las últimas semanas.
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Por las noches, los vecinos de Shanghai protestan con las luces de los departamentos o a los gritos por el severo confinamiento (Foto: Gentileza The Guardian)
China debería abrirse a vacunas con mejores respuestas en el tiempo o comenzar un intenso plan de refuerzos, teniendo en cuenta su elevada población de casi 1.500 millones de habitantes. Aislar y testear ya no es suficiente.
De lo contrario, el país podría ingresar en una lista de restricciones internacionales, justo cuando el mundo intenta recuperar la vida previa a la pandemia. Un ejemplo es muy claro: China y los Estados Unidos tienen un alto grado de intercambio de turistas y viajeros comerciales.
Sin embargo, ante este brote de contagios, los EE.UU. aconsejan "reconsiderar" cualquier viaje a China por "la ejecución arbitraria de las leyes locales", Entre ellas las restricciones férreas por el coronavirus.
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Los refuerzos, importantes para el final de la pandemia, muestran un retraso considerable de China (Foto: OWID)
En este momento de la pandemia, que aún no ha terminado, los refuerzos cobran especial valor para impedir la aparición de variantes que puedan ser tan peligrosas como lo fue la cepa inicial o "delta".
Nuevamente Chile ocupa un lugar destacadísimo con 84,8 personas con refuerzos aplicados cada 100 personas. El país trasandino tiene a más del 90% de la población con las esquema inicial completo.
China es aquí donde cede terreno. Tiene más del 86% con el esquema completo. En cambio, los refuerzos bajan a solo 48,9 personas cada 100. Eso explica en parte el porqué de este aumento de contagios tan veloz que marca la ineficacia de la política de confinamientos severos que aún pone en práctica.