De le Vingne y otros opinan que la estrategia europea fue demasiado floja al principio y carente de medidas epidemiológicas básicas como el rastreo físico de personas que han entrado en contacto con enfermos, a fin de determinar cómo el virus se es está propagando.
En el reciente brote de ébola, como el ocurrido en el Congo, las autoridades publicaban las cifras de contactos monitoreados, incluso en aldeas remotas afectadas por ataques armados.
Tras el estallido del coronavirus a fines del año pasado, China despachó un equipo de unos 9.000 profesionales de la salud a rastrear a posibles contactos en Wuhan todos los días.
Pero en Italia, las autoridades en algunos dejaban que los mismos enfermos le informaran a sus posibles contactos que habían dado positivo y se limitaban a llamarlos por teléfono para ver cómo estaban. España y Gran Bretaña se negaron a divulgar cuántos profesionales estaban trabajando en el rastreo de contactos, ni cuántos contactos fueron identificados en cada etapa del brote.
“Somos muy buenos en cuanto al rastreo de contactos en Gran Bretaña, pero simplemente no lo hicimos suficiente”, estimó el doctor Bharat Pankhania, experto en enfermedades infecciosas en la Universidad de Exeter en el sudoeste de Inglaterra.
Hasta ahora a nivel mundial hay más de 800 mil casos del coronavirus y han muerto casi 40 mil personas personas, según la Universidad Johns Hopkins.
Con información de la agencia AP