La noticia también es una buena señal para Donald Trump, que tuvo una muy mala relación con el saliente Starmer, en especial, por el enfoque opuesto en la guerra de Medio Oriente.
Keir Starmer: una caída esperada desde hace tiempo
Keir Starmer renunció como primer ministro británico y Andy Burnham emerge como favorito para sucederlo. Llegó para terminar con una larga serie de gobiernos conservadores que - como nota fundamental - llevaron adelante el "Brexit", la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
Pero 1 año y 11 meses más tarde, el Reino Unido atraviesa una nueva sacudida política. Llegó al poder tras una aplastante victoria de laborismo sobre los conservadores. Sin embargo, sus crisis permanentes - especialmente con sus ministros - lo convencieron de la necesidad de dar un paso al costado. El primer ministro Keir Starmer anunció este lunes su renuncia al cargo también implica dejar el liderazgo de la fuerza gobernante, presionado por una creciente rebelión interna y una fuerte caída de su popularidad.
En un discurso pronunciado frente al número 10 de Downing Street, Starmer reconoció que había perdido el respaldo necesario para continuar al frente del gobierno. “La pregunta que mi partido se está haciendo ahora es si soy la persona más indicada para liderarnos hacia las próximas elecciones generales", dijo.
Además, el dirigente laborista aseguró que todas las decisiones adoptadas durante su gestión tuvieron como objetivo “poner en primer lugar al país que amo” y prometió colaborar para garantizar una transición ordenada.
Keir Starmer y Andy Burnham. La suceción por el puesto de primer ministro británico está en marcha. (Foto: Gentileza The Independent)
Una gestión dinamitada desde adentro del poder
La salida de Starmer se produce después de semanas de tensión dentro del laborismo. Los malos resultados en elecciones locales y el contundente triunfo de Andy Burnham en una elección complementaria en el distrito de Makerfield aceleraron los movimientos para forzar un cambio de liderazgo.
Diversos ministros, legisladores y dirigentes sindicales consideraban que el actual jefe de gobierno ya no estaba en condiciones de conducir al partido hacia las próximas elecciones generales.
El principio del fin llegó con el "caso Mandelson". Era embajador británico en Estados Unidos designado por Starmer y apareció vinculado de manera directa con el financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein. La polémica derivó en la destitución de Mandelson y abrió una fuerte crisis interna sobre los controles aplicados por Downing Street antes de su nombramiento.
Las consecuencias fueron importantes. En febrero de 2026 renunció Morgan McSweeney, jefe de Gabinete, y uno de los principales estrategas de Starmer, quien asumió la responsabilidad por haber recomendado la designación de Mandelson. Poco después también dejó el cargo el director de comunicaciones del Gobierno, Tim Allan. La crisis interna en su equipo de gobierno desgastó su credibilidad y permanencia como primer ministro.
Quién es Andy Burnham, el favorito para reemplazar a Starmer
Burnham, de 56 años, es una de las figuras más conocidas del laborismo británico. Nacido en Liverpool, fue ministro durante los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, ocupando carteras como Salud y Cultura. Sin embargo, alcanzó su mayor notoriedad en los últimos años como alcalde del Gran Manchester, cargo desde el cual impulsó reformas en el transporte público y reclamó una mayor autonomía para las regiones del norte de Inglaterra.
Conocido como el “Rey del Norte” por su influencia política fuera de Londres, Burnham intentó en dos ocasiones convertirse en líder laborista. Su regreso al Parlamento en junio de 2026 fue interpretado como el paso previo a una candidatura nacional. Para muchos dirigentes del partido, representa una alternativa capaz de recuperar el apoyo de sectores obreros y votantes desencantados que se alejaron del laborismo en los últimos años.
El ahora exprimer ministro británico tuvo una pésima relación con Donald Trump. (Foto: Gentileza The Sun)
La mala relación entre Starmer y Donald Trump
Otro de los factores que complicaron la posición internacional de Starmer fue su relación con el presidente estadounidense, Donald Trump. Aunque ambos líderes intentaron mantener una relación institucional, las diferencias políticas e ideológicas fueron evidentes desde el inicio. Pese a que no hizo nada por tratar de revertir el "Brexit", sus peleas con Trump por la crisis de Medio Oriente, acercaron a Keir Starmer a Europa. Por aquella vieja máxima que dice "los enemigos de mis enemigos, son mis amigos".
Trump cuestionó en varias ocasiones las políticas migratorias y ambientales impulsadas por el gobierno laborista, mientras que Starmer criticó públicamente algunas decisiones de Washington en materia comercial y de política exterior. Las tensiones se hicieron más visibles durante las negociaciones sobre aranceles, defensa y el conflicto en Medio Oriente.
Si bien Reino Unido y Estados Unidos mantuvieron la tradicional alianza estratégica, la relación personal entre ambos líderes nunca alcanzó la cercanía que Trump había mostrado con anteriores primeros ministros conservadores como Boris Johnson.
El Reino Unido está inmerso en el debate por lo que les dejó el "Brexit". Boris Johnson habló de la herramienta para recuperar la libertad de acción y decisión soberana del país. Pero la situación de bonanza económica de la que habló no llega. El Reino Unido tiene problemas con los precios, la inflación y el valor de los combustibles. Todo se traduce en un menor crecimiento económico en comparación con otras economías europeas. Ese es el desafío para el sucesor de Keir Starmer.