"Esto nos recuerda una vez más que ciertas fuerzas utilizan métodos que van más allá de las normas legales para resolver sus propios problemas políticos", subrayó Riabkov, citado por la agencia de noticias rusa Ria Novosti.
En Moscú, la vocera de la Cancillería rusa dijo que hasta que se celebren las elecciones en Bolivia se podrá hablar de un gobierno legítimo.
"Evaluamos lo que está pasando en Bolivia como una situación que requiere la celebración de las elecciones, y solo después se podrá hablar de un poder legítimo", dijo Maria Zajarova a periodistas.
Los resultados de las elecciones presidenciales del 20 de octubre en Bolivia desencadenaron una oleada de protestas que desembocaron en la dimisión de Morales, acusado por la oposición de presunto fraude en los comicios.
El líder indígena, al frente del país desde 2006, dimitió el 10 de noviembre cediendo a las violentas protestas y la petición expresa por parte de la Policía y las Fuerzas Armadas.
El martes pasado, la senadora opositora Áñez, de 52 años, se proclamó presidenta interina de Bolivia, en una sucesión sin acuerdo parlamentario aunque avalada por el Tribunal Constitucional, que abrió las puertas a unas elecciones generales a corto plazo.
Desde su exilio en México, Morales calificó la autoproclamación de Áñez de "golpe artero y nefasto" y "asalto al poder del pueblo".