Según la reconstrucción presentada ante el tribunal, la camioneta Jeep en la que viajaban los acusados regresó en búsqueda de los dos rugbiers.
La investigación también recuperó frases pronunciadas durante aquella noche que podrían resultar relevantes para determinar qué ocurrió. Una de ellas fue atribuida a Le Priol: “Voy a matarlo”. El oficial de la Policía declaró otro elemento muy importante: Le Priol habría admitido su autoría en el asesinato. "Me dijo que disparó en defensa propia", contó el comisario Gruselle en la audiencia.
Las imágenes y los relatos revelaron que Aramburú no tuvo ninguna capacidad de defenderse.
Le Priol: “Voy a matarlo”
Es una de las frases que se escuchó en la audiencia. Una frase que habría dicho Le Priol luego del primer encontronazo a golpes en el bar Le Mabillion. Así, cobra sentido que su cómplice, Romain Bouvier, haya corrido a buscar el vehículo con el que fueron a buscar a Aramburú y su amigo.
Una de las partes más importantes de la audiencia estuvo relacionada con los allanamientos realizados después del crimen. Los investigadores encontraron en el departamento de Romain Bouvier, de apenas 20 metros cuadrados, un arsenal que, según el comisario Maximilien Gruselle, resultaba difícil de conciliar con la explicación que había dado el acusado.
Bouvier se había presentado como un coleccionista de armas antiguas, pero durante el registro aparecieron más de 1.000 cartuchos, distribuidos en distintos sectores de la vivienda. También se encontraron elementos para el mantenimiento de armas, fundas y numerosos distintivos vinculados con servicios policiales.
El acusado había cuestionado la manera en que los investigadores habían presentado las armas y había denunciado una supuesta puesta en escena. Sin embargo, Gruselle, el policía que declaró lo que pasó esa noche de 2022, explicó ante el tribunal que la concentración de las armas en la entrada respondía al procedimiento habitual utilizado durante un allanamiento.
Otra nota de atención en la audiencia. En el mismo departamento aparecieron ejemplares de Mein Kampf ("Mi Lucha", de Adolf Hitler), otros libros relacionados con la ultraderecha y una estatuilla de führer. El investigador aclaró que la biblioteca no estaba compuesta exclusivamente por ese tipo de material y que también había otros libros, entre ellos un ejemplar del Corán y obras clásica.
El juicio continuará con el análisis de las pruebas reunidas durante la investigación y las declaraciones de los acusados y testigos. Se espera en tres semanas el momento del veredicto de este caso.
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