Y allí apareció uno de los detalles más impactantes de su relato: aunque estaba en coma, asegura que podía escuchar la música. “Las personas que estamos en coma seguimos escuchando. Tenemos sentimiento también y sentimos la temperatura de la habitación”, explicó.
La canción que inicialmente le encantaba terminó convirtiéndose, según sus propias palabras, en una verdadera pesadilla. “Todos mis sueños, todos tenían esa música de fondo. A mí me encantaba el disco, pero es que ya llegó un momento que yo dentro del sueño era como: ‘¿Qué estaré yo pagando ahora mismo?’”, contó.
La repetición constante terminó alterando incluso la manera en la que vivía sus sueños durante el coma. “Era una tortura. Te lo juro que era una tortura. Una y otra vez, una y otra vez en bucle la canción todo el tiempo y decía: ‘Es que no para’”, relató.
Pero la música no fue la única sensación que, según contó, permaneció presente durante aquel período. También aseguró que sentía muchísimo frío, al punto de que esa sensación aparecía dentro de sus sueños.
Su madre, mientras tanto, habría advertido a los médicos que algo no estaba bien. “Mi madre me contaba que le decía a las médicas: ‘Ella tiene frío’. Y las médicas le decían: ‘No, ella está bien’”, recordó.
Sin embargo, desde su experiencia, la percepción era completamente diferente. “Sí, yo me estaba muriendo de frío. Yo tenía un frío en el sueño y decía: ‘Ay, señor, ¿pero dónde estamos?’”, relató.
La combinación entre la música constante, el frío y los sueños terminó generándole una enorme confusión durante ese mes. “Tú imagínate la confusión, ¿no? Estás en unos sitios muy raros, hace mucho frío, la canción que no para”, resumió.
Su historia vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que todavía genera debate: qué pueden percibir las personas durante un estado de coma y qué tipo de estímulos pueden llegar a registrar aunque no puedan responder ni comunicarse con quienes las rodean.