La muerte del general iraní, Qassem Soleimani, en el aeropuerto de la capital de Iraq, produjo una esperable y peligrosa escalada en las ya malas relaciones entre los Estados Unidos e Irán.
La muerte del general iraní, Qassem Soleimani, en el aeropuerto de la capital de Iraq, produjo una esperable y peligrosa escalada en las ya malas relaciones entre los Estados Unidos e Irán.
Soleimani, de 62 años, era el estratega de las operaciones militares iraníes en Oriente Medio y cabeza de las Fuerzas de elite de Al Quds. Como tal, era considerado como el número dos de las fuerzas armadas del gobierno de Teherán.
"Fue el impacto de un lanzamiento preciso", aseguran las fuentes del Pentágono. El vehículo en que viajaba el militar fue alcanzado por un misil disparado desde un drone. Soleimani acababa de aterrizar en el aeropuerto de Bagdad, probablemente desde Siria.
Donald Trump amplió su tuit inicial, que solo fue la bandera norteamericana, sin texto.
"El general Qassem Soleimani ha matado o herido gravemente a miles de norteamericanos...", dijo el presidente Trump. "¡Pero lo atrapamos!", enfatizó.
En el tuit que sigue en su hilo, también aseguró que "aunque Irán nunca lo admitirá, Soleimani era odiado y temido dentro de su país". Trump termina asegurando que "debió haber sido quitado muchos años antes".
Como primera medida diplomática, Irán convocó este viernes a un responsable de la Embajada de Suiza, que representa los intereses de Estados Unidos en Teherán, ya que no hay relaciones diplomáticas entre los dos países.
Pero más relevantes son los mensajes que envía el líder iraní, Alí Khamenei. El ayatollah prometió una "severa venganza", al tiempo que designó al sucesor de Soleimani.
Poco después, aseguró que la estrategia del brigadier general Qa'ani será exactamente la misma que la desarrollada por el militar asesinado.
Las calles de Teherán se llenaron de manifestantes en protesta contra el ataque norteamericano. Mientras tanto, el líder religioso chiíta, Alí Jamenei, pidió "moderación y sensatez".
Los musulmanes chiítas son mayoría en Irán, pero minoría en Iraq, el país en donde fue asesinado Soleimani por los Estados Unidos.
Trump, en medio de una escalada que preocupa al mundo entero, redobló la apuesta: "Irán nunca ganó una guerra, pero tampoco perdió una negociación".