Un crucero con 3.000 pasajeros a bordo, viajaba por Alaska, en los Estados Unidos con un objetivo muy concreto: el avistaje de desprendimientos de hielo en el Polo Norte ante la temporada de verano. Pero un episodio inesperado pudo convertir un viaje de placer en una tragedia. La nave embistió, en alta mar, a un iceberg. Afortunadamente, el incidente, terminó con escoriaciones en la embarcación, pero el crucero pudo completar su viaje y regresar con los pasajeros sanos y salvos al puerto de Seattle.















