Una seguidilla de réplicas en Granada
Después del terremoto con epicentro en Gójar se registraron varias réplicas en distintos puntos de la provincia. Entre los movimientos detectados durante los primeros minutos se contabilizaron sismos de magnitud 2,8 en Alhendín, 2,6 en Las Gabias, 4,0 en Churriana de la Vega y 2,9 en Padul.
Más tarde, en Alhendín, se registró otro movimiento de magnitud 4,2. Cerca de las 12:39, en tanto, se produjo una nueva réplica de 4,0 en la misma zona.
El Instituto Geográfico Nacional mantiene el monitoreo de la actividad sísmica en la región, por lo que tanto la cantidad como la magnitud de las réplicas podrían modificarse a medida que avance el análisis de los registros.
El temor provocado por los nuevos movimientos también llevó a numerosas empresas a desalojar preventivamente sus instalaciones. Trabajadores y vecinos se concentraron en calles y espacios abiertos ante la posibilidad de que se produjeran nuevos temblores.
El antecedente del terremoto de magnitud 5,2
El nuevo episodio ocurrió apenas unos días después del terremoto de magnitud 5,2 registrado durante la madrugada del viernes 15 de agosto, también con epicentro en Alhendín.
Aquel movimiento fue percibido en más de 200 municipios de cinco comunidades autónomas y provocó distintos daños materiales, como caída de cornisas, grietas en viviendas y desprendimientos de fachadas.
Durante esa jornada, los servicios de emergencia recibieron más de 200 llamadas relacionadas con el terremoto, aunque en un primer momento no se habían informado personas heridas.
El Instituto Geográfico Nacional contabilizó además alrededor de 40 réplicas durante esa noche. Algunas de ellas también fueron percibidas en las provincias de Almería, Málaga, Sevilla y Córdoba.
Daños en edificios históricos de Granada
El terremoto anterior también había dejado consecuencias en diferentes edificios históricos y religiosos de la ciudad.
En el centro de Granada se registraron desprendimientos en la Iglesia de la Magdalena y el Instituto Padre Suárez, mientras que en el barrio del Albaicín se reportaron daños en el Monasterio de Santa Isabel la Real y en la torre de la Iglesia de San Miguel Bajo.
Además, cinco templos, entre ellos la Basílica de las Angustias y la parroquia de Santa María Magdalena, fueron cerrados de manera preventiva para permitir que técnicos evaluaran posibles daños en sus estructuras.
El temor a nuevos desprendimientos también había llevado a numerosos vecinos a pasar parte de la noche fuera de sus casas, principalmente en parques y plazas, mientras equipos municipales y de emergencia inspeccionaban las construcciones afectadas.