Para eso, la propuesta de la Unión Europea es que ese “salario mínimo” alcance, por lo menos, al 60% del ingreso promedio de cada país.
Además, en Europa también se da un problema conocido por los expertos laborales en todo el mundo: la discusión trabajo o desempleo ya es insuficiente. Se puede tener un empleo y de todas maneras no llegar a fin de mes o tener ingresos inferiores a la línea de pobreza.
Nicolas Schmit es el comisionado europeo del Trabajo. Declaró que "es esencial que los trabajadores tengan un salario justo que les proporcione un nivel de vida decente, un principio clave consagrado en el pilar de los derechos sociales europeos".
De los 28 estados miembros, sólo Dinamarca, Italia, Chipre, Austria, Finlandia y Suecia no tienen un salario mínimo establecido por ley. Aunque la idea del “salario mínimo comunitario” es evitar la fuga de empleos del este al centro norte europeo, el peligro que ven los países nórdicos (también Italia, que no tiene un salario único sino que el surge de cada discusión paritaria) es que la “universalización” pretendida termine con salarios a la baja.
Pero el objetivo de fondo, mucho más ambicioso y complicado de lograr, es otro. Una suerte de “seguro común de desempleo”.
Crear un seguro contracíclico para afrontar crisis como la de 2008 (la burbuja inmobiliaria). Garantizar que, en caso de un cimbronazo económico, el afectado pueda darle a la gente acceso a una red de seguridad.