La Rusia de Vladimir Putin dio otra vuelta más en su política contraria a la apertura de derechos para la comunidad LGBTIQ+. La Duma, el Parlamento, dio media sanción a una norma que prohíbe las operaciones para las personas transgénero.
La Rusia de Vladimir Putin dio otra vuelta más en su política contraria a la apertura de derechos para la comunidad LGBTIQ+. La Duma, el Parlamento, dio media sanción a una norma que prohíbe las operaciones para las personas transgénero.
Los diputados oficialistas defienden la iniciativa con el argumento del propio Putin: Rusia respeta y promueve los valores "tradicionales" de la familia.
Es una más de una compleja lista que dificulta la vida a las personas que no se identifican como heterosexuales. No se les permite tener hijos, o incluso sacar licencia para conducir. Pero si este proyecto se convierte en ley -solo es cuestión de tiempo parlamentario, ya que cuentan con los votos de sobra- las personas transgénero tampoco tendrán el derecho de operarse para tener un cuerpo de acuerdo con su propia orientación.
Este es un nuevo paso en una larga serie de hechos y definiciones de Vladimir Putin, que le ha valido que sea tildado de "homofóbico". El parlamento ruso aprobó en primera instancia un proyecto que prohibirá que las personas transgénero puedan operarse.
El presidente de la Federación Rusa siempre afirma que su país está por la "defensa de los valores de la familia tradicional". Para Putin, derechos como el matrimonio igualitario o la adopción por partes de personas del mismo sexo forman parte de lo que entiende como la "decadencia de la sociedad occidental".
En concreto, solo es cuestión de tiempo para que esta iniciativa se convierta en ley tras esta primera aprobación. Y cuando entre en vigencia significará:
En las marchas contra Putin, muchas de ellas en el resto de Europa, apareció una imagen caricaturizada del presidente ruso, con la leyenda "Zarina Putin". El objetivo es poner de manifiesto todas las leyes y disposiciones que ha tomado contra el colectivo LGBTIQ+.
La ley aprobó el miércoles la primera de las tres lecturas requeridas en la Duma. La nueva legislación también necesita la aprobación de la Cámara Alta antes de ser enviada a Putin para su firma, algo que se da por descontado porque él es quien la impulsa.
Así, con esa definición más que coloquial, Putin anunció en su momento, de forma pública, que nunca permitirá en Rusia que parejas homosexuales puedan adoptar hijos. Y lo mantiene.
Además, volviendo a la negativa a operaciones transgénero, la jefa de la Cámara Alta del Parlamento, Valentina Matviyenko, dijo en un mensaje con motivo del Día Internacional de la Mujer que Rusia nunca jugaría "peligrosos juegos de género".
Pero hay otras prohibiciones:
La Duna encamina sus pasos para otra legislación restrictiva contra el colectivo LGBTIQ+ y Putin es su impulsor.