"Van a venir muchas estrellas, tenemos miedo de las aglomeraciones, es un sueño tener a Messi pero no en este momento de pesadilla. Es un orgullo para los cuiabanos tener a semejante estrella, mi hijo dice que no hay mejor que él, tenerlo en nuestro suelo", dijo Pinheiro.
El intendente fue el único de sus pares de las ciudades sede -Rio de Janeiro, Goiania y Brasilia- que se opuso públicamente. A cambio, pidió el envío de 670.000 vacunas para los habitantes de la capital de Mato Grosso, el estado que es la potencia sojera de Brasil y en el cual hay ciudades llamadas "pequeñas Dubai" por la cantidad de millonarios vinculados al agronegocio de una región que también tiene al bioma amazónico.
"De la noche a la mañana fuimos sorprendidos por la Copa América cuando nuestra energía está canalizada en la atención médica y la vacunación. No tuvimos derecho a veto", disparó.