En la tribuna estaba la familia del japonés, con su madre a la cabeza, que empezó a filmar el ingreso de Nakajima a la cancha. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban: en la primera que tuvo, el futbolista fue al piso para cortar una salida del Adana Demirspor y ahí se desató la polémica.
Habían pasado apenas 15 segundos desde su ingreso al campo de juego y la fuerte falta del japonés llamó la atención del árbitro que no dudó y amonestó al volante asiático. Lejos de quejarse por la sanción, Nakajima buscó desligarse rápidamente del tumulto, casi como entendiendo lo que se venía.
Los jugadores y el cuerpo técnico de la visita, inmediatamente, empezaron a reclamar una sanción más fuerte. Finalmente, al árbitro lo llamaron desde el VAR y revisó la jugada al borde de la cancha. Al juez le alcanzó con dos o tres repeticiones y le anuló la tarjeta amarilla a Nakajima, para mostrarle la roja.
En la repetición queda muy en claro: el japonés fue con todo contra el tobillo del noruego Svensson y no había otra sanción posible que no fuera la expulsión. Nakajima no lo podía creer, y solo pudo atinar a reírse mientras caminaba hacia los vestuarios. En la tribuna, las cámaras se quedaban con la reacción de la familia del japonés.
Todos estaban boquiabiertos, ya que no podían creer lo ocurrido. Casi inmediatamente, la madre de Nakajima se llevó un pañuelo a la cara y rompió en llanto. La familia tuvo que recorrer más de 9 mil kilómetros para ver a Nakajima debutar con la camiseta de su nuevo club. Pero la aventura de la familia en tierras turcas se apagó en apenas 15 segundos.
Al final, con la salida de Nakajima de la cancha, se terminó de destrabar el partido, y el Adana Demirspor estiró la ventaja para sellar el 3 a 0 definitivo, que hundió más al Antalyaspor en la tabla de posiciones.