Tinelli conduce la Liga Profesional, tiene buenas relaciones con el presidente, cuenta con el respaldo de la mesa chica de la Liga (Malaspina, Spinoza, Pellegrino), pero no alcanza un apoyo mayoritario.
D´Onofrio es otro dirigente que mostró públicamente su deseo de conducir la AFA, es un nombre bien visto por dirigentes políticos, pero la contra es que proviene de River y el resto de la dirigencia no aceptaría que presida Viamonte.
Nicolás Russo es un aliado político de Sergio Massa y si bien aspira a la intendencia de Lanús, sería un candidato potable. Su contra: tiene resistencias, sobre todo del actual presidente de River.
Víctor Blanco reúne muchos adeptos en el arco de la dirigencia del fútbol y en el poder político. El presidente de Racing está bien con todos, pero nació en España (impedimento estatutario para ser presidente) y eso lo relega en la carrera.
Desde el ascenso (ya desunido), emerge el actual presidente de Defensores de Belgrano Marcelo Achille, hombre apadrinado políticamente por el Secretario General de la Presidencia Julio Vitobello y con mucho predicamento en la dirigencia del Nacional. El obstáculo para llegar sería que los clubes de primera no aceptarían un nuevo presidente surgido desde el ascenso.
La continuidad de Tapia al frente de AFA corre riesgos. El gobierno mira por primera vez en este mandato la gestión del fútbol argentino. Y le preocupa su desorganización y algunos acuerdos comerciales sospechosos. Mientras tanto, se abre el juego de la posible sucesión, y como advertirán, EL candidato no aparece.