Maradona, capitán de Boca, reprochó al árbitro y lo responsabilizó por los incidentes y Castrilli decidió sacarle la tarjeta roja directamente por "incitación a la violencia", según reveló años después en una entrevista.
Mientras se dirigía al túnel para ir al vestuario, Diego cambió el rumbo y se acercó hasta la popular para intentar calmar a los hinchas que intentaban romper el alambrado y a la vez recibían los gases de la policía y los chorros de agua de los bomberos.
Indignado por la situación, el Diez encaró hacia el centro del campo de juego donde todavía estaba Castrilli para exigirle explicaciones. "La gente no se va a comer este garrón", fue lo primero que esbozó Maradona ante la consulta de los periodistas, que le preguntaban por su expulsión.
"A mí no me dijo nada, ahora voy a verlo", agregó un Diego enfurecido. En medio del tumulto, Maradona se puso cara a cara con Castrilli y lo que siguió después fue un monólogo que quedó grabado en los fanáticos del fútbol.
"Soy jugador, tranquilo. Explíqueme ¿por qué? Maestro ¿usted está muerto? No está muerto. Explíqueme, por favor se lo pido", imploró Maradona. "Estamos hablando como hombres, como seres humanos", siguió hasta la aparición de Navarro Montoya, quien intercedió: "Vamos, Armando, no te va a contestar".
"Si no me contesta, es un ¡botón!", gritó Maradona, enajenado; el "Mono" le pidió: "Armando, no te enojes conmigo" y Diego se alejó propinando una serie de insultos hacia un inmutable Sheriff.
El partido siguió y en el segundo tiempo, Vélez, que unas fechas después se proclamó bicampeón, amplió la ventaja para coronar una memorable goleada por 5-1, que se mantiene como su mejor resultado ante Boca en la historia.
El Xeneize terminó el partido con ocho futbolistas por las expulsiones de Fabbri, Maradona y Carlos Mac Allister a un minuto del final.
El cruce Maradona-Castrilli: