La Prefectura de Río de Janeiro no autorizó en primera instancia la asistencia de público, pero las gestiones de la Conmebol, la AFA y la Confederación Brasileña de Fútbol torcieron la voluntad de las autoridades cariocas.
Los 2200 hinchas de la Selección serán convocados por el Consulado. No pagarán entradas, pero antes se realizarán un test de antígenos. También se autorizó la venta de 150 entradas VIP. Aquellos que puedan comprar estas localidades deberán asistir al estadio con un PCR negativo.
Desde Conmebol plantearon un esquema muy similar al utilizado en la última final de la Copa Libertadores, cuando Santos y Palmeiras se enfrentaron con una asistencia del 10% en este mismo estadio.