Fin de ciclo

Marcelo Gallardo: la despedida que nadie esperaba y que un día iba a llegar

Marcelo Gallardo anunció que se va de River en diciembre, tras 8 años y medio de mandato. Crónica íntima, entre la nostalgia de lo que fue y el futuro que puede llegar a ser.
Diego Geddes
por Diego Geddes |
Marcelo Gallardo: la despedida que nadie esperaba y que un día iba a llegar

Gallardo ha dicho lo que nadie esperaba y lo que algún día iba a suceder. Si te gusta el tenis, hubo un anticipo de esto cuando se retiró Federer. Ya sabíamos que no jugaba más, pero una cosa es saberlo y otra cosa es verlo de la mano con Nadal, llorando en la pantalla.

El domingo tendremos escenas parecidas en el Monumental y a la vez son lecciones para cuando Messi decida retirarse. Sabemos que son cosas que van a pasar. ¿Y qué pasa cuando pasan?

Parece demasiado pronto como para tener una respuesta. Pasaron unas horas del anuncio y he visto goles y jugadas y frases de estos ocho años y medio. También tengo cientos de chats sin leer, y que no quiero leer. ¿Y qué hago mientras tanto? Aunque parezca mentira, están haciendo un trabajo en mi patio y yo lo miro hipnotizado: un hombre con la camiseta de River coloca unas baldosas arriba de otras baldosas. Las nuevas lucen más blancas y brillantes. ¿Es una metáfora de algo?

La nostalgia es un motor poderoso y también algo traicionero para ponerse a escribir. Creo que tiene mala prensa, y la culpa es de Spinetta, cuando escribió “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir, que todo tiempo por pasado fue mejor… Mañana es mejor”. La frase es insuperable, incluso un amigo de Independiente la tiene tatuada. Pero cómo hacer ahora para pensar que lo que viene es mejor.

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Vi varias veces el anuncio que hizo Gallardo. Traté de buscar algún guiño que anticipe su vuelta, alguna palabra inesperada, algún silencio, la respiración de Enzo ahí al lado.

Fue especial e inesperado, a contramano de lo que venían anticipando los periodistas que siguen a River. Había una sensación instalada que decía que iba a seguir. Justo al revés del anuncio del año pasado, cuando parecía que se iba y sorprendió con esas frases que arman los especiales, los verbos raramente conjugados como para darle más potencia al mensaje. “Elijo seguir estando”, dijo entonces.

Ahora elige irse, con otra frase de las buenas: “Ha sido una historia hermosísima”. Como si sus ocho años en el club hubieran sido un cuento. No dijo ciclo, a pesar de que fue el CEO del club durante todo este tiempo. Dijo historia porque eso fue lo que hizo.

Me pregunto qué estará haciendo ahora Gallardo, si se sentirá más aliviado, si estará tomando mate -el combustible de los pacientes- mientras mira algún entrenamiento de inferiores, acaso marcando algún jugador que va a elegir cuando vuelva.

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Acá dicen que Riquelme lo terminó de retirar. Entiendo que es una lectura posible, y entiendo que algunos hinchas sientan alivio. Gallardo le ganó algunas cuantas veces a Boca, y además solía tener sus arranques de soberbia como los tenían también Bianchi, Ramón y Román. Pareciera que es algo que viene en el combo.

Pero también Gallardo era el único que decía que los torneos que organiza la AFA son imposibles de entender. Gallardo era el único que le daba dimensión internacional al fútbol local. Si no hay que preguntarle a Guardiola.

En el chat de mis amigos ya tiramos nombres. Uno dice Gareca, otro dice Biscay, Crespo, Leo Ponzio, Pipo Gorosito. Ahora que lo pienso parece obvio. Hasta la despedida de Gallardo es perfecta. Nos deja varios meses para hacer un duelo, incluso con un Mundial en el medio. El último de Messi.