En enero de 2020, un video lo mostró en el interior de la disco Le Brique, en donde se ve cómo un patovica lo echa tomado del cuello. Tras el ataque, también se lo ve comiendo una hamburguesa en un McDonald's cercano a la escena del crimen. Además, se encontró sangre de la víctima en una de sus zapatillas.
Antes del hecho, Thomsen jugaba al rugby en Arsenal Náutico y en el CASI DE San Isidro. También trabajaba en un boliche de Zárate y vivía con sus padres, Javier Thomsen y Rosalía Zárate, quien por entonces era la secretaria de Obras Públicas del municipio.
Fue, junto a Thomsen, uno de los primeros imputados. También jugaba al rugby en el club Arsenal Náutico y es hijo de una docente y de un supervisor de producción de la automotriz Toyota. Es hermano de Luciano y primo de Lucas, dos de los también detenidos. En Zárate, su familia tiene un violento historial.
Fue el primero en pronunciarse tras el crimen. “Yo voy a levantar la cabeza, no la voy a estar agachando. Me duele lo que pasó, arruinar una familia, me hago cargo, soy responsable porque estuve y son mis amigos, y a ellos no los voy a dejar morir”, expresó en un mensaje que se filtró días después del homicidio a la prensa.
Creen que fue el camarógrafo del grupo ya que solía filmar todos los ataques de la patota. En rigor, fue él quien registró el comienzo de la agresión de Fernando Báez Sosa. Tras el asesinato, Lucas Pertossi les contó a sus amigos a través de un mensaje lo que había pasado. El joven mandó un mensaje de Whatsapp a pocos metros de la escena, a donde regresó minutos después del crimen.
"Amigo, estoy acá cerca de donde está el pibe y están todos a los gritos". Y prosiguió: "Está la policía, llamaron a la ambulancia", decía el texto, y, sobre Fernando, remataba: "Caducó”. Poco después, se lo vio comiendo una hamburguesa junto a Thomsen en un McDonald's.
Se cree que fue uno de los que participó en la pelea que inició al fatal desenlace dentro del boliche. Esa noche, tanto él como Alejo fueron expulsados por una puerta diferente al resto de los acusados. Llegó tarde al ataque y en las imágenes que circularon se lo ve golpear a un amigo de Fernando.
Se analiza si fue uno de los primeros atacantes de Fernando. La fiscalía estableció que, además, durante la agresión fue quien "le propina en la secuencia fílmica golpes a otros sujetos masculinos que se encuentran en el piso y luego observa de cerca la golpiza que recibe la víctima". Al momento de su detención, presentaba un "hematoma sobre el labio inferior".
Es considerado como uno de los principales arengadores del ataque, aunque testigos lo ubican como agresor directo. En junio de 2020, los peritos complicaron su situación judicial al detectar sangre de la víctima en la camisa que usaba esa noche.
También fue uno de los partícipes de la pelea. Para la fiscal, "existen sendos elementos probatorios" para atribuirle "una participación criminal esencial en la comisión del hecho". En abril de 2020, un informe pericial determinó que debajo de las uñas de Fernando Báez Sosa se encontró material genético de este joven.
Según la fiscal, esa noche "se lo observa cerca de todo lo sucedido" y se cree que puede haber sido uno de los agresores. Durante el crimen no tenía celular, ya que lo había vendido para poder viajar a Villa Gesell.
Crimen de Fernando Báez Sosa: los otros jóvenes que fueron sobreseídos:
En las diferentes imágenes que circularon del ataque se lo puede ver distante, cruzado de brazos y con un buzo sobre sus hombros. Luego de la pelea se va con el resto de los rugbiers a la casa que alquilaban y le manda una mensaje a su novia para decirle que se volvía a Zárate.
No fue reconocido por ningún testigo en la rueda de reconocimiento. Esa noche, junto a Luciano, fue expulsado por otra de las puertas del local bailable y nunca llegó a la pelea. En lo videos, se lo puede ver caminado con Ayrton para la casa.
El joven remero estuvo preso tres días como sospechoso por el crimen de Fernando Báez Sosa y poco después fue desvinculado del caso. Meses atrás, demandó al Ministerio Público Fiscal del Poder Judicial bonaerense por 10 millones de pesos como resarcimiento por los daños sufridos por esa "infundada e injusta detención".