La investigación por el crimen de “Tito”, el músico hallado enterrado en Moreno, sumó un elemento inquietante a partir del testimonio de una vecina que atendió a uno de los sospechosos pocas horas antes del asesinato.
El relato de una vecina aporta detalles clave sobre las horas previas al crimen del músico en Moreno: describió movimientos sospechosos, la compra de elementos de limpieza y una presunta confesión del atacante tras la golpiza.

El relato de una vecina de "Tito" que revela detalles del principal sospechoso
La investigación por el crimen de “Tito”, el músico hallado enterrado en Moreno, sumó un elemento inquietante a partir del testimonio de una vecina que atendió a uno de los sospechosos pocas horas antes del asesinato.
Según relató Rosa, una quiosquera de la zona, en exclusiva con A24, el sospechoso de asesinar a "Tito" compró productos de limpieza que, se presume, habrían sido utilizados para borrar rastros de sangre.
“El asesino vino al kiosco y me dijo: ‘¿Qué jabón es mejor para sacar la sangre de la ropa’?“, lanzó Rosa.
Tras ese macabro pedido, el hombre intentó dar explicaciones para no levantar sospechas. “Yo trabajo en el matadero y se me mancha la ropa”, le dijo a Rosa Leal, la dueña del local. Ella le ofreció dos marcas de jabón y él compró la de mayor precio, más una esponja.
Sin embargo, horas más tarde volvió a aparecer en el barrio en una situación completamente distinta. Según relató la mujer, ya no llevaba la mochila que tenía antes y llevaba un ventilador en la mano pero presentaba manchas de sangre. Incluso, según el testimonio de otro vecino, habría admitido el ataque: “Lo reventé al negro”, habría dicho.
El relato se vuelve aún más relevante porque, según la reconstrucción, ese mismo día la víctima había sido vista con vida pero herida. El hijo de Rosa contó que habló con “Tito”, quien tenía golpes visibles y sangraba, aunque rechazó recibir asistencia médica.
“Yo les decía a los pibes que no es del barrio, y lo vi caminar, pero no vi dónde entró”, detalló.
Para la vecina, la secuencia es clara: el sospechoso compró el jabón antes del ataque y luego regresó con signos evidentes de violencia. “Ese hombre vino temprano a comprar y después apareció con sangre. Para mí, él fue”, sostuvo.
En las horas siguientes, el mismo individuo volvió al kiosco con una actitud alterada, lo que incrementó las sospechas. Además, vecinos aseguraron que junto a otras personas merodeaba la casa de la víctima e incluso habría intentado disponer de sus pertenencias.
La causa ya tiene al menos un detenido y otro sospechoso prófugo, mientras la Justicia avanza en la reconstrucción del hecho.
Luego, la dueña del kiosco agregó: “El miércoles, viene el mismo asesino con 150 pesos y pidió que le vendiera un cigarrillo, pero ya de otra forma, con una actitud de matón”. Ella le explicó que le faltaban 50 pesos. Él fue a buscar el faltante, pagó y se sumó a un grupo de hombres “que no son del barrio”. Fue entonces cuando Leal lo escuchó decirles a sus acompañantes: “Esa casa se va a vender, porque él se fue y me la dejó”.
Otro de los puntos clave del relato de Barrios tiene que ver con lo que le dijeron los vecinos. “Me dijeron que lo vieron y que le sangraba la nariz, las orejas, los brazos… todo el cuerpo”, afirmó.
Ese dato coincide con una de las hipótesis que manejan los investigadores: un ataque violento ocurrido días antes del hallazgo del cuerpo. Según le habrían informado a la mujer fuentes policiales, dos hombres habrían golpeado a la víctima la noche de su desaparición.
Además, el modo en que fue encontrado el cuerpo agrava el cuadro: “Estaba en un pozo con escombros y una heladera arriba”, detalló la mujer, aún en shock.