La respuesta policial fue inmediata. Efectivos de la Comisaría de la Mujer y la Familia N°8 llegaron al lugar en cuestión de minutos, pero lo que encontraron fue devastador.
Al ingresar al domicilio, los agentes se toparon con un escenario de extrema violencia. Todo indicaba que el ataque se había producido en el interior de la casa, donde madre e hijo se encontraban solos.
Las primeras reconstrucciones apuntan a que la mujer habría intentado intervenir para evitar que el adolescente se autolesionara. Esa hipótesis, aunque aún no fue confirmada oficialmente, es una de las principales líneas de investigación.
Lo que comenzó como una discusión habría escalado rápidamente hasta convertirse en un ataque brutal. La violencia desatada no dio margen para la defensa.
La mujer fue trasladada de urgencia al hospital zonal, pero ingresó sin signos vitales, según confirmaron fuentes médicas. Los profesionales intentaron reanimarla, aunque las heridas eran incompatibles con la vida.
El informe preliminar de la autopsia fue contundente. Alicia Balderrama presentaba múltiples heridas cortantes en distintas partes del cuerpo, aunque las más graves se concentraban en el rostro y el cuello.
De acuerdo con los peritos, la lesión fatal habría sido una profunda herida en la zona cervical, lo que provocó una rápida pérdida de sangre.
Los investigadores destacan que la cantidad de puñaladas evidencia un nivel de violencia extrema y descontrol, lo que refuerza la hipótesis de un episodio emocionalmente desbordado.
Poco después del hallazgo del cuerpo, el adolescente fue encontrado en la vereda de la vivienda. Tenía diversas lesiones en su cuerpo, compatibles con un intento de autolesión.
Fue asistido en el lugar por personal médico y trasladado a un centro de salud local. Sin embargo, debido a la gravedad de su estado, debió ser derivado a un hospital de mayor complejidad en la capital de Santiago del Estero.
Durante varios días permaneció internado en estado crítico. Su evolución fue seguida de cerca tanto por los médicos como por las autoridades judiciales, que aguardaban su recuperación para avanzar con el proceso penal.
Finalmente, esta semana recibió el alta médica, lo que permitió activar formalmente su situación judicial.
Uno de los elementos que comenzó a surgir con fuerza en la investigación fue el contexto personal del adolescente. Vecinos y personas cercanas señalaron que el joven atravesaba problemas vinculados a adicciones, además de conflictos familiares y emocionales.
Una testigo aseguró que en los días previos al hecho se habían registrado discusiones frecuentes dentro del hogar, lo que podría haber sido un factor desencadenante.
Sin embargo, los investigadores mantienen cautela. No descartan ninguna hipótesis y trabajan para reconstruir con precisión qué ocurrió en las horas previas al crimen.
En este sentido, será clave el análisis de pericias psicológicas, testimonios y antecedentes que permitan entender si hubo señales de alerta que no fueron atendidas a tiempo.
Tras recibir el alta, el adolescente fue trasladado a una dependencia policial en la ciudad de La Banda, donde quedó alojado bajo custodia.
El caso quedó en manos del juez de Control y Garantías de Copo, Facundo Sayago, quien ordenó su imputación por homicidio calificado por el vínculo, una de las figuras más graves del Código Penal argentino.
Este tipo de delito contempla penas severas, aunque en este caso se aplicará el régimen penal juvenil debido a la edad del acusado.
Al tratarse de un menor de 18 años, el adolescente no será juzgado bajo el mismo esquema que un adulto. El régimen penal juvenil establece un tratamiento diferenciado, que combina sanciones con medidas de contención y abordaje terapéutico.
Este miércoles, el joven será trasladado nuevamente a Monte Quemado, donde será notificado formalmente de los cargos en una audiencia clave para el avance de la causa.
Allí también se definirán las primeras medidas procesales y se evaluará su situación personal, psicológica y social.
Según trascendió en medios locales, el adolescente podría ser derivado al Centro de Abordaje Terapéutico y Responsabilidad Adolescente de Santiago del Estero, una institución destinada a menores en conflicto con la ley penal.
Este tipo de centros no solo cumplen una función de custodia, sino que también brindan asistencia psicológica, contención y programas de reinserción social.
La decisión final dependerá de los informes interdisciplinarios que elaboren los especialistas en los próximos días.
El caso generó una profunda conmoción en Monte Quemado, una localidad donde los episodios de violencia extrema no son habituales.
Vecinos, amigos y conocidos de la familia aún intentan comprender lo sucedido. La brutalidad del ataque y el vínculo entre víctima y agresor profundizan el impacto emocional.
“Era una familia tranquila”, comentó un residente del barrio, reflejando el desconcierto generalizado.
El caso vuelve a poner en agenda la violencia intrafamiliar y los conflictos no resueltos dentro del ámbito doméstico.
Especialistas señalan que muchas veces estos episodios se gestan en silencio, sin intervención temprana de instituciones o redes de contención.
La combinación de factores como consumo problemático, falta de acompañamiento psicológico y conflictos familiares puede derivar en situaciones límite, como la ocurrida en Monte Quemado.