Un hombre de 51 años, que se mudó hace dos meses a una vivienda en la calle Ensenada al 400, en el barrio porteño de Floresta, desató el caos entre sus vecinos. Primero, sin autorización del Gobierno de la Ciudad, pintó de amarillo el cordón frente a su casa para impedir que estacionaran vehículos. Luego, protagonizó una serie de ataques: roció un auto con nafta, dañó otro y arrojó piedras contra la fachada de un edificio.












