En las dos cartas analizadas por Castellino, el principal sospechoso dijo estar viviendo "una novela de terror", aseguró ser "inocente" y acusó de planificar el crimen a la agente inmobiliaria con la que mantenía una relación extramatrimonial.
En ese sentido, la especialista aclaró que, si bien la disciplina "no determina que alguien sea culpable o no de un hecho", el análisis de la caligrafía puede sumar información valiosa a los funcionarios judiciales que investigan el caso ya que indaga sobre "la emocionalidad de la persona que escribe".
"En los manuscritos hay un desorden gráfico general, desorganización, que indica tensión, estrés, desorden mental, confusión. Hay que destacar que la persona, al momento de escribir, estaba pasando por un momento de ansiedad y de estrés particular, que obviamente afecta su escritura", precisó Castellino.
A su vez, la grafóloga observó que los trazos de del Río presentaban "arpones" en la parte superior y en los pies de las letras, sobre lo cual infirió que el detenido "tiene un conflicto con su relación con el dinero" y "presenta una obsesión y obstinación en sus ideas".
"Se pueden observar algunos bucles en letras que son innecesarios, lo que indica buen vendedor de ideas, te seduce que puede llegar a ser agresivo, pero piensa antes de actuar", aseguró.
En cuanto a la firma del acusado, Castellino notó que fue realizada "en dirección ascendente" y que es "ilegible".
Al respecto, interpretó: "Que sea ascendente puede indicar que sus ambiciones en la vida no están satisfechas y que no llegó a situarse donde quería. Con respecto a que no pueda leerse, habla de un ocultamiento de ciertos aspectos que no quiere que otros sepan".