Afirmó que ella no se dio cuenta de que los delincuentes "estaban armados", que cuando se acercó a auxiliarlo, Avena "no podía decir nada" y la víctima tampoco sabía que la habían baleado.
"Yo tenía toallitas y le di porque no le paraba de sangrar, eran chorros y chorros de sangre. Podía hablar aunque estaba un poco mareado pero estaba bien", relató la testigo, y agregó que repetía todo el tiempo la frase "no tengo dientes".
"Él se saca el casco cuando yo llego, y tenía todo sangre. Se dio cuenta recién (que lo habían baleado) cuando llega al hospital en Pacheco", expresó Karina que contó que lo fue a visitar al sanatorio a la tarde pero no lo pudo ver y sólo habló con la mujer de la víctima que le ratificó que "le faltaban todos los dientes" producto del disparo.
"Él me había dicho que le habían pegado un culatazo pero después me entero que había sido un balazo, le volaron la boca y la nariz", explicó.