Tras alertar a la Policía, los efectivos hallaron junto al cuerpo un balde que se cree fue "montado" en la escena para simular que la mujer lo había utilizado para quitarse la vida.
A su vez, la médica que revisó el cadáver en el mismo lugar del hallazgo halló varios signos que reforzaron la hipótesis de un crimen.
Una fuente judicial indicó a Télam que la mujer presentaba hematomas en la nuca, lo que no se producen con un suicidio en el que la fuerza está en el cuello.
También tenía un corte significativo en el cuero cabelludo y varios hematomas más en el estómago; además de rigideces y sangre seca en la parte de la espalda, lo que denotaba que el cuerpo había estado en posición horizontal.
A su vez, el cadáver estaba frío, lo que contradecía el horario en el que, según el sospechoso, se produjo la muerte, detalló el vocero.
La médica también advirtió signos de un posible abuso sexual, aunque los investigadores aguardan los resultados de la autopsia.
En tanto, los hijos de Martínez declararon luego ante los pesquisas que su madre había denunciado a Soto por violencia de género y que pesaba sobre él una medida cautelar que le prohibía acercarse a ella.
Los voceros indicaron que los hijos sospecharon desde un inicio que se trataba de un homicidio y no de un suicidio, y contaron que ellos habían ayudado a su madre a alquilar un lugar para vivir por su cuenta y que no sabían que ella seguía en contacto con él.
Ante todos estos elementos, el fiscal de la causa, Matías López Vidal, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Género de Virreyes, dispuso la aprehensión de Soto y lo acusó de "homicidio agravado por el vínculo, por ensañamiento y por femicidio".
Las fuentes judiciales señalaron que, en las últimas horas, el sospechoso fue indagado por ese delito -que prevé la prisión perpetua-, y que se negó a declarar ante el fiscal.
Por otro lado, López Vidal dispuso el secuestro de los celulares del acusado y la víctima y de una serie de elementos hallados en la escena el crimen en busca de pistas sobre lo ocurrido.