Alertados por los gritos, otros trabajadores del hospital solicitaron la presencia de un efectivo de la Policía de Córdoba, quien se encontraba de servicio en el establecimiento. El oficial ingresó al consultorio para intentar separar a las agresoras y proteger a la médica.
Sin embargo, el agente también fue agredido físicamente, recibiendo empujones y golpes en el intento por controlar la situación.
Durante el altercado, una mampara del consultorio fue destruida, generando además daños materiales que serán evaluados por las autoridades municipales.
Detención y traslado de las dos mujeres agresoras
Finalmente, con apoyo de refuerzos, las dos mujeres fueron reducidas y detenidas en el lugar. Fueron trasladadas a la comisaría ubicada en calle Defensa al 1200, donde quedaron a disposición de la Justicia.
Hasta el momento, se les imputan cargos por lesiones, atentado y resistencia a la autoridad, y daños materiales. La fiscalía actuante analiza además si corresponde ampliar la imputación con alguna figura agravada por la violencia ejercida dentro de un centro de salud público.
Estado de la médica y del agente: lesiones y estado de shock
La profesional agredida, cuya identidad no fue difundida por razones de privacidad, fue asistida dentro del mismo hospital tras el ataque. Según trascendió, sufrió lesiones leves y un fuerte estado de shock.
El policía agredido, por su parte, también recibió atención médica y se encuentra en buen estado general. Ninguno de los dos presenta heridas de gravedad, pero el impacto emocional del hecho dejó secuelas entre el personal de salud que presenció la agresión.
Reacciones y repudio entre los gremios médicos
El violento episodio generó repudio inmediato entre los gremios médicos y asociaciones profesionales, que exigieron mayor protección y condiciones seguras para el ejercicio de la medicina.
Desde la Asociación de Médicos Municipales de Córdoba, emitieron un comunicado en el que manifestaron su “profunda preocupación ante el aumento de episodios de violencia contra el personal de salud en centros de atención pública”.
“No es la primera vez que sucede algo así. Los profesionales estamos desprotegidos. Atendemos en contextos de alta tensión, con recursos limitados, y muchas veces nos enfrentamos a situaciones de agresión sin protocolos claros de defensa”, señalaron.
Asimismo, reclamaron a las autoridades provinciales y municipales que refuercen las medidas de seguridad, incluyendo la presencia permanente de personal policial capacitado y la instalación de cámaras en zonas sensibles como consultorios y salas de guardia.
Un hospital en el ojo de la tormenta
El Hospital Príncipe de Asturias, donde ocurrió el hecho, es un centro de atención municipal que brinda servicios médicos a una vasta zona del sur cordobés, incluyendo a barrios populares como Villa El Libertador, Villa Boedo y 25 de Mayo.
Se trata de una institución con alto nivel de demanda y escasos recursos, donde los profesionales suelen trabajar bajo presión y con tiempos acotados. En ese contexto, no es la primera vez que se registran episodios de violencia verbal o amenazas por parte de pacientes o familiares.
Vecinos de la zona expresaron su preocupación por la creciente conflictividad en el lugar y señalaron que la violencia social está cada vez más presente en los espacios públicos.
“Uno viene al hospital buscando ayuda y termina viendo estas cosas. Es una locura”, dijo una mujer que estaba esperando turno en la sala de espera.