A partir de las 8.50, además, comenzó a recibir mensajes en el grupo de vecinos sobre el hecho, junto con fotografías de medios periodísticos. En ese intercambio, afirmó que “en ningún momento enviaron mensajes refiriendo que habían escuchado algún tipo de amenazas” y sostuvo que tampoco recibió quejas de otros vecinos vinculadas con el departamento de Moyano.
Qué declaró la empleada doméstica
La otra declaración fue realizada por una mujer que trabaja en la vivienda desde hace aproximadamente cinco años y que conoce a Moyano desde hace unos doce. También señaló que conoce a Arizaga desde hace varios meses y explicó que la joven no permanecía de manera continua en el domicilio, sino que algunos días se quedaba y otros no.
La empleada relató que el 4 de agosto llegó al edificio y se encontró con efectivos policiales. De acuerdo con su testimonio, los agentes subieron hasta el piso 21 para realizar un allanamiento y le solicitaron ayuda para poder ingresar al departamento.
Durante el interrogatorio, también le preguntaron si tenía conocimiento de situaciones previas de violencia dentro de la vivienda. La mujer respondió que no y agregó que el departamento no tenía cámaras de seguridad.
La causa continúa en investigación
Los dos testimonios fueron incorporados a las actuaciones judiciales iniciadas luego del episodio que derivó en la detención e imputación de Moyano por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
La investigación está en manos de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nº 3 de la Ciudad de Buenos Aires, que durante este jueves continúa con la recepción de declaraciones testimoniales para determinar qué ocurrió durante la madrugada del 4 de agosto.